viernes, 7 de noviembre de 2008

La primera inmigración alemana y José Antolín Rodulfo



Lima en 1859, como la vio Karl Scherzer en su viaje al Perú

Antes de proseguir es importante definir los términos de inmigración y de colonización. Inmigración se refiere al hecho de inmigrar, esto es, el llegar a otro país para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas. Colonización se refiere al hecho de colonizar, esto es, formar o establecer colonia en un país o fijar en un terreno la morada de sus cultivadores.

Los planes referentes a la inmigración europea en el Perú del siglo XIX estaban fundados sobre la base de la colonización, ante la "falta de brazos" y la inmensa extensión del territorio despoblado la mejor respuesta que podía dar el Estado era el traer pobladores de la vieja Europa, con los cuales se "traería el progreso a la nación", se "mejoraría la raza indolente del país y se sacaría de su postración a la agricultura", entre otros. Se pensaba que los europeos traerían "progreso" debido a sus conocimientos capitalistas en materia de negocio y comercio, actividades que en el periodo Republicano del siglo XIX no estaban dentro de las actividades desarrolladas por los criollos; su "know how" en el área sumada a su reputación de buenos y cumplidos trabajadores era la mejor carta de presentación que se podía tener.

Sin embargo, este estereotipo no se ajustaba a la realidad del Perú. Un país en donde precisamente no se adolecía de falta de población, dada la cantidad de población indígena la cual era mucho mayor que otras jóvenes repúblicas como Argentina y Chile. Lo que sí aplicaba al país era la amplitud de su territorio, en su mayoría despoblado lo cual si se suma a la agreste geografía y la ausencia de caminos (o el deterioro de los mismos si los había) era un elemento de atraso y de dificultad de desarrollo. Únicamente la franja costera se hallaba comunicada medianamente, no tanto por las carreteras o ferrocarriles sino por la comunicación marítima.

En estas condiciones, se pensó en que la navegación fluvial de los ríos de la Amazonía, región prácticamente despoblada y con ingentes recursos naturales, hacia el Amazonas, el Brasil y la salida al Atlántico, era la mejor opción. Es así que en 1853 se firman tratados de navegación fluvial con el Brasil, se ordena la contrucción de caminos hacia los puertos fluviales considerados estratégicos como el Mayro y el Huallaga, y se piensa en traer al elemento europeo a "colonizar" dichas regiones, los cuales se tornarían en núcleos de futuras colonias las cuales al expandirse comunicarían el país entero, del Pacífico al Atlántico, amén de traer todas las consideradas virtudes de los europeos.

Hubo voces que se alzaron en contra de estos planes, al referirse al aislamiento de dichas regiones, la dificultad en las comunicaciones y lo que resultó concluyente, la imposibilidad de navegación de dichos afluentes para barcos de vapor de gran calado; abogando más bien en pro de la colonización de zonas más accesibles como los valles y campos de cultivo costeños. Sin embargo, dichos valles ya estaban en posesión de hacendados los cuáles no veían el beneficio en traer inmigrantes europeos a trabajar en ellos, puesto que dichos inmigrantes exigían mejores condiciones laborales y salarios, además de estar amparados por sus respectivas legaciones diplomáticas; motivo por el que los hacendados prefirieron la mano de obra traída de China, quienes aceptaban condiciones laborales extremas, por ignorancia y desamparo en la mayoría de los casos.

En el siglo XIX la preferencia por los inmigrantes europeos no estaba exenta de cierto racismo, es más, el "racismo científico" estaba en boga a nivel de la intelectualidad limeña de la época y también a nivel mundial, motivo por el cual se acostumbraba achacar el atraso del país a la carencia de inmigrantes europeos y a las "taras congénitas" de la población indígena, en vez de analizar los mecanismos que conllevasen a incluir a los indígenas postergados durante el periodo colonial a los destinos del país.

Y la preferencia por los europeos se hallaba inclinada hacia los de países septentrionales, como Inglaterra y Alemania, llegándose incluso a elaborar mentalmente un "ranking étnico" en donde dichas nacionalidades ocupaban la preferencia de las élites criollas de la época, estando por debajo el grupo de europeos meridionales (italianos) quienes, contrariamente, fueron los europeos más numerosos llegados en el siglo XIX.

Clemente Palma en su tesis "El porvenir de las razas en el Perú" describe de esta manera a los tedescos:

"El alemán es físicamente fuerte: vigorizará los músculos y la sangre de nuestra raza, es intelectual, profundamente intelectual: dará solidez a la vida mental de nuestra raza, armonizará, en el cerebro de los escogidos, el sentimiento artístico, herencia de la raza latina, con el espíritu científico de los germanos; es sereno, enérgico, tenaz: será contrapeso a la vehemencia, debilidad e inconsistencia de los criollos. Es la raza alemana en mi opinión, la que más beneficios hará en nuestra raza desequilibrada..."

Un factor en contra de la inmigración europea en el Estado peruano que reseña Fernando Armas en su libro sobre "liberales, protestantes y masones" y que se debe tomar en cuenta al momento de su estudio, es la religión que profesaban los inmigrantes. La libertad de cultos en el Perú de inicios de la República era un tema muy delicado, aunque existían sacerdotes liberales como el padre Francisco de Paula Gonzáles Vigil quienes defendían dicha libertad, la mayor parte del clero (y de los políticos) la denegaban. A tal punto que jugó en contra de la inmigración de europeos no católicos, llegando esta negativa al campo de los entierros en cementerios públicos y jugó un papel decisivo al momento de traer a los colonos destinados a Pozuzo en 1857 (de lo cual reseñaremos in extenso en futuras entregas).



Wurtemberg

En ese estado de cosas, el empresario José Antolín Rodulfo en 1851 y bajo al amparo de la ley de 1849, viaja a Europa y el 15 de agosto da un discurso en francés en la "Asociación para la centralización de emigrantes alemanes y para la colonización" en Berlín, convocando la inscripción de inmigrantes europeos para su viaje y establecimiento en el Perú. Este discurso fue criticado puesto que fue una conferencia académica sin entrar en detalles y descripciones objetivas del proceso de inmigración. La modalidad utilizada por Rodulfo fue el contrato, es decir los futuros inmigrantes firmaban un contrato laboral de 5 años con Rodulfo y una vez llegados al Perú, Rodulfo negociaría estos contratos con terceras personas para que ellos pudieran disponer de los inmigrantes.



Stuttgart Markplatz

Entre diciembre de 1851 y marzo de 1852 llegan al Perú en cinco veleros (Ohio, Missisipi, Europa, Pauline, Julie) el primer grupo de inmigrantes alemanes traídos de acuerdo a regulaciones estatales, en número de 1096 (algunas rerencias hablan de 1100, otras de 1150). El destino de estos alemanes, provenientes en su mayoría de Wurtemberg, una vez llegados al Callao se tornó sombrío, puesto que muchos fueron explotados por sus nuevos patrones llegando inclusive a sufrir castigos físicos y encarcelamiento al no llegar a buen entendimiento durante el desarrollo de sus labores por el escaso (si no nulo) conocimiento del idioma español.

Como muestra de ello, en el "Rejistro Oficial" correspondiente a 1854, en una nota con fecha 4 de enero de 1853 se registra una queja hecha ante el Cónsul de Hamburgo por el alemán N. Sahll, inmigrante traído por Rodulfo, quien refiere que habiendo sido contratado para laborar al servicio del dueño de una fábrica de velas junto con su mujer, fue maltratado por su patrón y que al quejarse ante la Intendencia, fue encerrado en un calabozo donde sufrió nuevos maltratos. Otro caso escandaloso en octubre de 1852 fue el encadenamiento de Ursula Lang, por parte de su patrón en una hacienda de Chosica, de tal modo que una partida de ciudadanos alemanes residentes en Perú armados y a caballo fueron a liberarla de manera espontánea.

Hubo dos expediciones ese mismo año conformadas por muchos de estos inmigrantes hacia Moyobamba, siendo interesante revisar lo publicado en el "Rejistro Oficial" de 1854 al respecto:

"Lima 1 de junio de 1853: Debiendo marchar al nuevo Gobierno de Loreto, de cuenta del Estado y en calidad de pobladores los europeos Carlos Federico Dominico, Guillermo Baner, Juan Kroger, Carlos Kuhn, Guillermo Wersh, Federico Wersh, Augusto Forgens, Guillermo Tuppen, Augusto Kroll, Augusto Lorenzen, Juan Torbom, Juan Mishlenstadt, Luis winterstein, Cristobal Holz, Guillermo Jakobi, Augusto Hachmeister, Guillermo Dorovends, Federico Gartner, Guillermo Hanenstein, Juan Wakob, Augusto Gellert, Guillermo Possert, Julio Enrique Behrens, Federico Bathmann, Guillermo Schsof, Francisco Gruber, Carlos Botlman, Enrique Locher, Augusto Siegnitz, Federico Brending, José Jungmann, Gustavo Holzel, Federico Kleefus, Guillermo Reinecke, Carlos Tuhrmann, Adam Jhelsheimer, Gustavo Enrique Mollard, Antonio Kramer, Carlos Kleist, Juan José Bernard, Tomás Macvary, Pedro Ripoli y teniendo en calidad de tales derecho a los terrenos que se determinan en el decreto de 15 de abril de este año, se les concede con arreglo al artículo 169 (fe de erratas, es 168) de la Constitución, la calidad de ciudadanos por naturalización: expídaseles la correspondiente carta y publíquese. Tirado"

"Me es muy satisfactorio anunciar al Congreso que a consecuencia de estas medidas una primera expedición compuesta de hombres de varias nacionalidades, y principalmente Alemanes, salió del Callao el día 11 de junio, que llegó a Cajamarca y según las comunicaciones oficiales continua un feliz viaje hacia su destino (ríos interiores del Pozuzo y el Huallaga). Otra nueva expedición ha zarpado del Callao en los primeros días de este mes, y en su mayor parte es compuesta de jóvenes peruanos…José Manuel Tirado"

Nótese el optimismo escrito con referencia a la expedición, alejado diametralmente de la realidad de la misma y en disonancia con su final. El camino que recorrieron los colonos fue tan accidentado y escasamente acondicionado que de estas expediciones llegaron 3 o 4 personas a su destino. Arona menciona en su tesis que los terrenos y caminos no se habían preparado oportunamente, y que como aquellas regiones están separadas por inmensos desiertos de los pueblos civilizados de la República, esos colonos, cuya mayor parte eran "aventureros corrompidos", se dispersaron llevándose los instrumentos y provisiones que habían recibido. Sobre este comportamiento "corrompido", Padilla menciona que los integrantes alemanes de estas expediciones eran “hombres corrompidos e inmorales que atropellaban autoridades y maltratando los pueblos desde Trujillo hasta el litoral, solo sirvieron para hacer gasto inconsiderado al Erario Nacional”. Sin embargo, habría que discurrir si la causa del abandono de la empresa colonizadora fue este espíritu "corrompido" o si fue debido a la decepción y el riesgo que vieron implicaba para sus vidas el traslado a sus regiones de destino, o una suma de ambas.

Asimismo Arona describía a los que quedaron en Lima:

"se veían discurrir grupos mendicantes cubiertos de harapos y aun descalzos, de alemanes de hermoso tipo, entre ellos algunas muchachas de angelical belleza que recordaban la Margarita de Fausto. Al preguntárseles la causa de su mendicidad alcanzaban los ojos al cielo con expresión imprecatoria, crispando el puño a lo Ayax, y murmuraban: " ¡Rodulfo! ¡Rodulfo!".

Otro grupo de los inmigrantes se unieron al ejército en su afán de conseguir empleo, otros fueron a trabajar a las islas guaneras. Para mediados de 1853 el Cónsul de Bremen, Juan Gildemeister, informa que la mitad de los inmigrantes habían fallecido debido a enfermedades como malaria y disentería, a malos tratos e inanición. Para colmo, los fallecidos de religión protestante fueron impedidos de ser enterrados en los cementerios católicos, siendo destinados a fosas comunes.

En suma, este intento a cargo de Rodulfo fue un fracaso funesto para los inmigrantes, y para futuros planes de inmigración desde Alemania, vetando este país todo intento de inmigración organizada al Perú al conocer estos hechos y repatriando o enviando a Valparaíso en barcos de la agencia marítima de Bremen a los supervivientes, quedándose algunos artesanos en Lima y Cerro de Pasco. José Antolin Rodulfo falleció en Lima el 5 de mayo de 1869.










----------------------------
(1) Rejistro Oficial, Perú, 1854.
(2) Diana Millies. Echando Raíces: 180 años de presencia alemana en el Perú (catálogo), Colegio Humboldt, 2007.
(3) Juan de Arona. La inmigración en el Perú. 1871
(4) Pozuzo: Tiroleses, renanos y bávaros en la selva del Perú. Elisabeth Habicher-Schwarz. 2008.
(5) Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, Vigésima segunda edición, disponible en http://www.rae.es/rae.html
(6) Gonzalo Portocarrero. El fundamento invisible: función y lugar de las ideas racistas en la República Aristocrática. En: Mundos Interiores, Aldo Panfichi, Universidad del Pacífico.
(7) Fernando Armas. Liberales, protestantes y masones. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú 1998.
(8) Giovanni Bonfiglio. La Presencia Europea en el Perú. Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2001.
(9) Abraham Padilla Bendezú. Inmigración española, alemana e irlandesa. BOLETIN DE LIMA 1998 N° 114

2 comentarios:

Urkouz dijo...

Hola
Me pregunto si tendrás información sobre la llegada de esos primeros alemanes a Rodríguez de Mendoza, Amazonas. Quisiera saber si es verdad que llegaron alemanes ahí y si es cierto por qué no hay ningún apellido alemán en esa zona? Se podía cambiar de apellido en ese tiempo?

Eduardo Salazar dijo...

Estimado Urkouz:

En la web puedes revisar el catalogo del Archivo Regional de Amazonas, el único archivo del que tenga conocimiento que haya publicado esta información en línea. En principio, las expediciones alemanas de 1853 dirigidas por Schutz, Ijurra y Monteza pasaron por Amazonas pero entiendo que ninguno de los inmigrantes se estableció allí.

En el libro de Jenaro Herrera de principios del siglo XIX se menciona al alemán Miguel Klefus como habitante de Moyobamba, donde fallece, él fue uno de los que vino a instancias de Rodulfo al Perú. Y ya se sabe que una golondrina no hace el verano.

Sobre los cambios de apellido, eran muy comunes en esa época, mas que los cambios lo eran los errores en su transcripción.

Cordialmente,
Eduardo Salazar