domingo, 17 de noviembre de 2019

Juan Renner



Dentro de los inmigrantes que llegaron al Perú se encontraba Juan Renner. Comerciante nacido en Hamburgo, de origen judío, llegó al Perú en 1833 junto con Julio Pflucker y D. Fleischmann, dedicándose a la venta de sombreros y posteriormente a los préstamos. Conocido por su altruismo, Gerstaecker menciona su contribución con la colonia alemana de Pozuzo:

"... Las vacas que allí se criaban (en Pozuzo) ... no habían sido proporcionadas por el Gobierno peruano, sino por la liberalidad de un compatriota alemán (hamburgués, si no me equivoco), apellidado Renner, radicado en Lima donde ha labrado su fortuna. De la manera mas altruista y noble acogió a los colonos alemanes, no solo con palabras, sino de hecho, dándoles lo mejor que se podía dar a un hombre en esos tiempos: leche para sus mujeres y sus hijos....Invirtió un capital con el cual cada familia, o mejor aún, cada colono debía recibir una vaca, un par de chanchos y un par de cabras. Familias más grandes recibían hasta dos vacas, llegando a fundar el primer plantel de vacas en la colonia. Se aseguró así, el agradecimiento de toda ésta pobre gente, a la que procuró con ello un beneficio indescriptible..."

Heinrich Witt en su diario también describe a Juan Renner como "un judío alemán de Hamburgo, alto, originalmente sombrerero que ha labrado una buena fortuna en los negocios... ha sido uno de los primeros jugadores de ajedrez en el Perú". Durante la Guerra Franco Prusiana (1870) en Lima se reunió la suma de 23,000 soles destinada a la atención de los soldados heridos, dicho dinero fue enviado a través del Cónsul Bunsen y Arthur Heeren al Canciller Bismarck. Tanto Carlos Pflucker, como los hermanos Gildemeister, Schutte y Juan Renner donaron la suma de 1000 soles cada uno. Witt también lo describe como socio de la Beneficencia, "y a más de un peruano como por ejemplo Antonio Salinas, ayudó con asistencia pecuniaria cuando estuvo en necesidad". 

Falleció el 25 de Abril de 1872, a la edad de 66 años, siendo enterrado en el Cementerio Británico de Bellavista.


Saludos cordiales
Eduardo Salazar



Fuentes:
- Gerstaecker. Viaje por el Perú
- U. Mucke. El Diario de Heinrich Witt. Ed. Brill 2016
- Fotografía de Google Fotos

viernes, 15 de noviembre de 2019

Germán Woldt


Muelle y dársena del Callao [fotografía] 1860 Colección Elejalde
Repositorio Institucional de la PUCP


Un interesante personaje durante la inmigración europea del siglo XIX en el Perú fue Hermann Woldt. Se le menciona en diferentes apartados de las "Colección de Leyes..." como traductor alemán asentado en el Callao que ayudó a los inmigrantes alemanes traídos por Damian von Schütz, también se le menciona en "Las relaciones entre el Perú y Alemania (1828-2012)" de Fabian Novak. Sin embargo es en el "Diario de Heinrich Witt" editado recientemente por Ulrich Mucke donde se hace un relato más completo de su personalidad y destino. Autoproclamado "Defensor de los alemanes" ayudó a muchos de ellos a realizar las reclamaciones diplomáticas sobre todo aquellos traídos por Antolín Rodulfo en 1852.

Hermann Woldt llegó a Perú alrededor de 1825 estableciéndose primero en Arequipa con un cargamento de mercancías para ventas, proveniente de una buena familia de Lübeck, luego se mudó a Lima donde estuvo trabajando como empleado de Federico Pfeiffer (comerciante alemán que tuvo un juicio contra Carlos Pflucker sobre los colonos alemanes que trajo a Morococha), viajó al interior en compañía de Federico Ottenheimer, un judío alemán vendedor de joyas, puso una tienda en Jauja, y se asentó en el Callao donde se desempeñó como traductor, agente portuario, sin llegar a tener demasiado éxito. Se casó el 14 de Diciembre de 1854 con Martina Cuba, en Lima, en la partida de matrimonio se menciona que sus padres fueron Miguel Woldt y Elisabeth Haak. 

Una curiosa anécdota nos la cuenta Witt en su diario:

"Lunes 12 de Octubre de 1846. Fui al Callao donde se requería mi presencia como Cónsul de Dinamarca. A bordo del carbo "Mathilda" proveniente de Hamburgo... un joven noble del Holstein llamado Detlev Schack von Brockdorf había llegada pero sin pasaporte, por lo que el capitán del puerto lo llevó al calabozo donde pasó la noche del viernes al sábado. Hermann Woldt, un alemán residente en el Callao, había obtenido su libertad bajo su responsabilidad, y ahora era mi trabajo examinar sus papeles, lo que hice y constatando su identidad le di mi certificado al capitán del puerto el cual se comprometió a expedirle un pasaporte para que pueda viajar a Lima..."

Woldt tuvo un infortunado accidente al tratar de subirse a un tren en marcha, como resultado del mismo sufrió la amputación de una pierna y durante su enfermedad y convalescencia se separó en malos términos con su esposa. El dueño de "El Comercio", Don Amunátegui lo acogió y ocasionalmente realizaba traducciones para el periódico. El 22 de Diciembre de 1875 falleció en Lima. Su último deseo fue ser enterrado en la Isla San Lorenzo (pese a que ya existía el Cementerio de Bellavista) sin ningún rito funerario, lo que se realizó tal cual según Witt (tomo 7, página 709-710). Como vemos, un inmigrante alemán honrado y sencillo que hizo lo que pudo por sus compatriotas en momentos difíciles.

Saludos cordiales
Eduardo Salazar




Fuentes:
- Las relaciones entre Perú y Alemania, Fabian Novak, PUCP 2012
- The Diary of Heinrich Witt, Ed. Brill, editado por U. Mucke 2015.



sábado, 9 de noviembre de 2019

Primera y segunda llegada de coolíes al Perú...



El 17 de Noviembre de 1849 se promulgó la famosa "ley chinesca", durante el Gobierno del Mariscal Castilla, en dicha Ley se estipulaba como causa de la necesidad de inmigración extranjera la postración de la agricultura, la falta de brazos, por lo que a todo introductor de "colonos" se le asignaría una prima de 30 pesos por cada inmigrante a cuenta de Tesoro Público, siendo la exclusividad de introducir colonos chinos otorgada a Domingo Elías y Juan Rodríguez. Es de resaltar el carácter retroactivo de la Ley, ya que la llegada de los primeros inmigrantes fue el mes anterior a la promulgación de la misma.

En el Diario de Heinrich Witt se da cuenta de lo siguiente:

"[Primera llegada de coolíes chinos al Perú] Jueves 18 de Octubre de 1849. Por la tarde me encontré en la casa de Rodewald con él mismo, con Henry Severin, jefe de la casa Green Nelson & Co., y con un señor Sass, natural de Copenhague, supercargo del barco danés "Federico William" que acababa de llegar de Cantón y Valparaíso , a bordo de dicha embarcación se encontraban 74 coolíes chinos , uno de ellos falleció durante el viaje, que habían sido contratados en China por Juan Rodríguez Silva, compañero de viaje de mi hijo Juan en su último viaje a China a bordo de la "María". Veinte de ellos fueron contratados por Doña Rosa Rábago para su hacienda en las inmediaciones de Lima, 20 por Domingo Elías para sus plantaciones en Ica, el resto contratados por diversos propietarios. "

"[Segunda llegada de coolíes chinos al Perú] Jueves 27 de Junio de 1850. Inesperadamente J.M. Mur, socio de A.A. Ritchie y Co. de Cantón, entró a mi oficina. Acababa de llegar al Callao a bordo del "Lady Montagne" en el cual había zarpado de China con 450 coolíes, de los cuales sólo 202 estaban vivos al llegar a puerto. Ésta mortalidad tan alta la atribuía al consumo sin moderación de opio por parte de los chinos, a mi me parece que se debió a alguna enfermedad contagiosa o similar. "

Como vemos, el "negocio" de traer trabajadores chinos al Perú no hacía mas que empezar. No fue hasta el año 1872, tras los incidentes de la barca "Mari Luz" en Japón y la firma del Tratado de Relaciones Perú - China que dicho "tráfico" empezó a ser regulado.

Saludos cordiales
Eduardo Salazar



Fuente:
- Ley de 17 de noviembre de 1849.
- The Diary of Heinrich Witt, Vol. IV, pp 355 y 410. Editorial Brill, 2016. Editado por Ulrich Mucke.
- Imagen: Captura de pantalla de vídeo sobre descubrimiento de tumba de inmigrante chino en la Huaca Mateo Salado, 09/04/2015. Disponible en https://andina.pe/agencia/video-hallazgo-historico-joven-chino-coolie-fue-enterrado-huaca-limena-todas-sus-tradiciones-34445.aspx

viernes, 8 de noviembre de 2019

James Gibson y Clemente de Althaus... por Heinrich Witt



Recientemente se ha publicado en su totalidad el diario de Heinrich Witt, comerciante alemán asentado en Perú desde los albores de la República Peruana, cónsul de Dinamarca, quien escribió un extenso documento sobre su vida y con menciones detalladas de su estancia en Perú y la sociedad de la época desde 1824 hasta 1890. El diario tiene más de 7000 páginas, 12 tomos de los cuales se han perdido tres, y se ha publicado íntegramente en 2015 por la editorial Brill.

En su diario Witt comenta lo siguiente sobre dos ilustres inmigrantes europeos, James Gibson y Clemente de Althaus:

"James Gibson, de una respetable familia de Londres, vino al Perú como empleado de William Hodgson; en 1825 se casó con Juana Vásquez, una bella muchacha, con uien tuvo varios hijos e hijas. Formó un consorcio con un tendero en Arequipa, Diego Power, un peruano de ascendencia irlandesa, cuyo negocio prosperó discretamente. Luego se retiró junto a su esposa y familia a una "hacienda" [en castellano en el original] o viñedo, perteneciente a la familia de su esposa en el valle de Majes... Retornó a Arequipa donde fue agente de ventas en Gibbs por muchos años; nuevamente no tuvo mayor éxito; y por último cuando John Ward, agente de ventas de Gibbs en Islay, falleció, se le entregó ese puesto. Ahora vive ganando lo justo para mantenerse a sí mismo y a su familia, separado de ellos (página 104,Volumen I)".

"El Coronel Althaus era un hombre de otro porte. Se comentaba que es hijo natural de un noble alemán. Era fácil de notar que tenía buenas ideas aunque quizás una educación superficial. Hablada francés perfectamente, también castellano; estaba siempre de buen humor, continuamente riendo y bromeando... se casó en Arequipa con Manuela Flores, cuñada y sobrina de Don Pío Tristán. En la lucha entre Orbegoso y Gamarra, apoyó al último, por algún tiempo estuvo fuera de servicio, posteriormente se dedicó a lo que él mismo llamaba como "Coronel de Ingenieros", a dibujar un mapa del Perú, a expensas del Gobierno, pero hasta donde sé, éste mapa fue hecho en una escala muy grande, sino se ha extraviado, a pasado a ser propiedad privada de su familia. Falleció en el interior del país de disentería, dejando una viuda y cuatro hijos, llamados: Augusto, Emilio, Grimanesa ahora la señora Cotes en Lima, y Clemente, un escritor que me parece que ahora vive en París (página 117, Volumen I)"


Fuente:
- The Diary of Heinrich Witt, Vol. 1. Brill Ed, 2016, editado por Ulrich Mucke

domingo, 18 de agosto de 2019

Cementerio Británico



Fachada del Cementerio Británico de Bellavista

En la joven república peruana nacida en 1821 no existía la libertad de cultos, y ésto entró en franca contradicción con el establecimiento de comercios extranjeros como los británicos o alemanes, con empleados de religión protestante, anglicana o similares; y posteriormente con la introducción de los inmigrantes chinos procedentes de Cantón y Macao cuya religión era la de Confucio.

Numerosas voces a favor de la inmigración europea, sobre todo procedente de países del norte de Europa como Irlanda o Alemania, se alzaron a favor de la libertad de cultos, lo que facilitaría la inmigración de europeos de religión distinta a la católica y su integración en la sociedad peruana.

Sin embargo, el único Cementerio de Lima sólo admitía en un principio a personas de religión católica, y aquellos difuntos de otras religiones eran enterrados o en una fosa común o en la Isla San Lorenzo. Siendo ésta situación poco digna, Gran Bretaña insistió con el Gobierno del Perú en construir un Cementerio Británico, destinado a personas de confesión diferente a la católica.

Es así que el 22 de Agosto de 1834 se adjudicó en propiedad a solicitud del Cónsul de Gran Bretaña, un terreno en Bellavista para la construcción de un cementerio para los restos de los súbditos de aquella nación y el 5 de Mayo de 1836 se decreta el castigo a aquellos que profanen un cadáver de religión protestante y la libre importación de lápidas.

Desde entonces los entierros en el Cementerio Británico siguen hasta hoy, teniendo que ampliar el local original con otro en la actual Avenida Colonial, siendo sus registros una fuente de datos genealógicos de incalculable valor. Se puede visitar el de Bellavista, y apreciar el arte funerario destacable de la época.

Eduardo Salazar

viernes, 2 de agosto de 2019

La despedida de los emigrantes


La Despedida de los Emigrantes
Óleo de Antonie Volkmar (1827-1903), Berlín 1860. 
Deutsches Historisches Museum, Berlin

sábado, 27 de julio de 2019

Noticias sobre colonos alemanes y españoles en 1864


Fachada Colonial de la Casona Talambo / Foto: Johnny Alva

En "La Correspondencia de España, Diario Universal de Noticias" de fecha Miércoles 09 de Marzo de 1864 aparece en primera página lo siguiente:

"Con fecha 15 del pasado se han recibido del Callao cartas y periódicos... Los colonos alemanes del Pozuzo, que tienen abierto un camino por Guanuco, y que esperaban pronto ponerse en contacto con Europa por los buques peruanos de los Amazonas, empiezan a viajar a Lima café y otros productos de los Trópicos. Están agradecidos al Gobierno por la protección que les ha dispensado... 
Los colonos españoles, que han hecho contratos particulares en la hacienda de Talambo, no están contentos de su situación. La coalición de intereses y las diferencias entre ellos , han ocasionado serio disgustos. Un español ha sido muerto y otros muchos heridos. Aunque la hacienda dista 180 leguas de Lima, el ministro de Justicia ha ordenado a las autoridades que procedan contra los culpables, y la corte del departamento ha secundado sus deseos. La causa sigue su curso, y se espera que el fallo sea completo , aunque no han podido capturarse todos los reos".

Como vemos, pese a la distancia y el tiempo que tardaban en llegar las noticias, éstas llegaban a Europa, y vemos como las dos colonias estaban en diferente situación, mientras que la de Pozuzo prosperaba (pese al abandono del Gobierno), la de Talambo iba a peor. Es de notar que la de Pozuzo era una colonia donde los inmgirantes tenían terrenos propios, mientras que en la de Talambo estaban contratados por el hacendado para labores propias de la hacienda, es decir no tenían terrenos propios. Una serie de incidentes como éste llevó finalmente a la guerra con España...

La fotografía corresponde a la Hacienda Talambo.
Saludos cordiales

Eduardo Salazar