Hacienda Casa Grande, 1924 (E. Centurión)
El nombre de Juan Gildemeister no es desconocido para la historia nacional. Es más, desde ser un joven emprendedor hanséatico, llegó con el tiempo a ser el dueño de un emporio azucarero que para principios del siglo XX competía a la par de las azucareras de Cuba y Hawaii, con la salvedad de que en estas dos últimas naciones el negocio del azúcar era la columna vertebral de sus economías nacionales, mientras que en el Perú existían a su vez otros recursos e industrias.
Juan Gildemeister (Johann Gildemeister Evers), nació en Bremen el 16 de junio de 1823, fue hijo de Martín Gildemeister Wilckens y Louise Henriette de Evers. En este punto es necesario señalar que para ese entonces Alemania aun no se unificaba y a la cantidad de estados alemanes que existían cabe añadirle el estatus de varias ciudades como Bremen, conocidas como "ciudades hanseáticas" por la célebre liga comercial que formaron, las cuales eran ciudades-estado independientes, como Lübeck y Hamburgo. De espíritu emprendedor y sin mayor capital que su capacidad, Juan Gildemeister emigra en su adolescencia hacia el Brasil como marino mercante, en 1843. Trabajando en Río de Janeiro en un establecimiento comercial, ahorró lo suficiente para comprar una pequeña goleta de 180 toneladas, la cual carga con madera y se embarca a Valparaíso para su venta. Con el dinero de esta empresa, parte al Perú llegando a Lima en 1848. Se dirige a California motivado por los hallazgos auríferos de la región, sin embargo regresa a Lima fundando la Casa Gildemeister & Cía. ubicada en la Calle de San Pedro, en sociedad con sus primos Matías y Enrique Gildemeister Förster, ambos residentes en Prusia y se dedica al negocio de las salitreras y nitratos en Iquique (entonces territorio peruano).
En 1868 hubo un desastre natural que destruyó muchas de las salitreras en Iquique, viéndose al borde de la ruina Gildemeister y aprovechando que aun no existía comunicación directa entre el Pacífico, Nueva York y Europa, despacha rápidamente a Hamburgo a uno de sus empleados para que éste compre la mayor cantidad de nitrato posible al precio normal. Este empleado llega a Hamburgo antes de que se sepa la noticia del desastre de las salitreras (con la subsecuente escasez de salitre e incremento de precios que acarrearía) y compró una cantidad enorme de nitrato el cual al saberse la noticia del desastre pudo revenderse con grandes ganancias.

Edificio Gildemeister, cuadra dos de Jr. Azángaro
Casado el 21 de julio de 1869 en Lima con Manuela Prado Jiménez, natural de Lima. Consolidó su fortuna de esta manera y con subsecuentes negocios, sin embargo luego de la Guerra del Pacífico tuvo que liquidar su empresa e invirtió en el valle de Chicama (Trujillo) y la quebrada de Huarochirí (Lima), comprando la Hacienda Casa Grande en 1888 a su compatriota Luis Albrecht, se dedicó al ingenio azucarero modernizándolo y adquiriendo propiedades alrededor, iniciando un proceso de concentración de tierras en el valle de Chicama nunca antes visto, en competencia directa con los Larco y la Casa Grace propietaria de Cartavio.
Fue también nombrado Cónsul de Bremen en Perú, apareciendo en el Calendario y Guía de forasteros de la República Peruana para el año bisiesto de 1852, junto con el Cónsul de Hamburgo Fernan Jorje Rodewald y el Cónsul de Bélgica Adolfo Lacharriere; también aparece desempeñando dicho cargo en la Guía Política, Eclesiástica y Militar del Perú para el año de 1863 por el Cosmógrafo Mayor Pedro M. Cabello junto con los demás representantes del cuerpo consular residente en Lima: el Cónsul General de Dinamarca Enrique Witt; el Cónsul General de Suecia y Noruega Juan Federico Lembcke; el Cónsul General de Hamburgo Guillermo Brauns; el Cónsul de Bélgica en Lima Adam Greulich; el Cónsul de Hamburgo en Tacna Carlos Ernest Sigel; el Cónsul de Lubeck en Lima Fernando L. de Lindemann; el Cónsul de Francfort en Lima Adam Greulich; el Cónsul de Hannover en Lima Teodoro Muller y el Cónsul de Prusia en Lima Teodoro Muller.
Entre 1883-1893 además de la agricultura se dedicó a la creación de seis sociedades mineras y una sociedad de ferrocarril, haciéndose cargo en 1887 de la hacienda azucarera “Casa Grande”. Para 1898, Gildemeister había ya comprado ocho grandes haciendas azucareras y era el segundo gran terrateniente del valle, después de la familia Larco.
Mausoleo de Juan Gildemeister, Cementerio Británico de Bellavista - Fotografía de Eduardo Salazar
Fallece en Lima el 31 de mayo de 1898, año en que asume la conducción del negocio azucarero su sobrino Enrique Gildemeister; nacido en Iquique en 1880, hijo de Heinrich Gildemeister y Marie Amalie Möller, quien para 1910 se asocia con una Casa Alemana de Bremen, trayendo ingenieros alemanes y un ingenio azucarero completo (trabajaba 3000 toneladas de azúcar al día) modernizando Casa Grande. Para 1915 el negocio azucarero en plena expansión necesitaba ampliar el volumen de sus exportaciones y adquiere los derechos del puerto de Malabrigo, exportando sus productos directamente; esto suscitó un gran debate en las autoridades nacionales, puesto que la adjudicación libre de impuestos de un muelle propio era un movimiento financiero de enormes proporciones, además de que podría llevar a la quiebra a otras negociaciones del valle de Chicama.
En 1917, la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de La Libertad decía:
“¿Conviene a este país débil... incrustar dentro de su organismo una negociación alemana de la fuerza de la Casa Grande Zuckerplantagen? ¿Le conviene aumentar esa fuerza con una línea férrea propia, con un muelle, con una salida al mar y con una faja de territorio de su exclusiva propiedad? ¿Qué nos ofrece el porvenir en estas condiciones y con el espíritu de absorción e intransigencia que caracteriza aquí la situación de la colonia alemana? Si encerrada hoy en sus actuales linderos y recluida a sus negociaciones agrícolas, Casa Grande choca, trata y desea absorber a todos sus vecinos, ¿qué hará mañana con mayor radio de acción, y con una actuación más múltiple y vasta?”
De todas maneras la iniciativa para anular la concesión de Malabrigo fracasó cuando el 16 de octubre de 1917, el Senado votó a favor por 21 a 14. Entonces Casa Grande oficialmente tuvo vía libre para operar en Malabrigo y se inició una nueva etapa en la historia de Casa Grande; lo que comentaremos en otro post.

Alfredo Gildemeister Prado y familia
Hay dos puntos controversiales sobre Juan Gildemeister, uno es sobre su religión, en su partida de matrimonio de 1869 figura como protestante convertido, en otros documentos figura como católico; el otro punto es del que se ha discutido mucho en medios socio-económicos y lo menciona Mariátegui en su celebérrimo "Siete ensayos", sobre la nacionalidad de Gildemeister. Específicamente, Juan Gildemeister era súbdito alemán, sin embargo su esposa era peruana y sus hijos todos nacidos en Perú, así como sus empresas y el capital e inversiones de dichas empresas, por lo que a su fallecimiento quedando la administración de Casa Grande en manos de su sobrino enrique (nacido en Iquique) y luego en manos de sus hijos (nacidos en Perú) el epíteto de "empresa alemana" queda más como cliché que como realidad, puesto que si bien es cierto la familia era de origen alemán, sus miembros eran nacidos en Perú y tenían su vida hecha en Perú. Sobre esto abunda Bill Albert en contraposición a las tesis de Peter Klaren.
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(1) Formación de las haciendas azucareras y orígenes del APRA. Peter Klaren. Instituto de Estudios Peruanos, 1977.
(2) El capitalismo agrario en el Perú. Jean Piel. I.F.E.A. Universidad de Salta, 1995.
(3) Apuntes sobre cien familias establecidas en el Perú: Archivo Luis Lasarte Ferreyros. Juan Miranda Costa. Rider Ediciones Nacionales, 1993.
(4) EL PERU ACTUAL Y LAS COLONIAS EXTRANJERAS: LA REALIDAD ACTUAL Y EL EXTRANJERO EN EL PERU A TRAVES DE CIEN AÑOS 1821-1921. ENRIQUE CENTURION HERRERA. BERGAMO, INSTITUTO ITALIANO D’ARTI GRAFICHE, 1924.
(5) ANTONIO RAIMONDI: MIRADA ÍNTIMA DEL PERU - EPISTOLARIO 1849-1890. FONDO EDITORIAL DEL CONGRESO DEL PERU. 2005
POMPILIO INGLESI – SPARTACO INGLESI – RICARDO LA TORRE SILVA
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