jueves, 22 de noviembre de 2018

Reclamaciones de inmigrantes italianos - 1875


Colonia del Chanchamayo, vista 

La Sociedad de Inmigración Europea empezó sus labores en 1873, centrándose en la inmigración italiana, dadas las similitudes de las culturas italiana y peruana, religión, así como el papel fundamental que en la sociedad peruana de entonces ejercía la colonia italiana como comerciantes, empresarios y muy integrados en el país.

Es así que como en otros post se ha visto, auspiciaron la llegada de cerca de 3,000 inmigrantes quienes fueron colocados en Lima, otros en los valles del sur, y un grupo importante de ellos se destinó a la colonización de Chanchamayo.

Sin embargo, las expectativas de muchos de los inmigrantes fueron defraudadas, ya que en ese entonces y aun hoy en día, la accesibilidad a Chanchamayo es difícil por cuestiones de terreno y climáticas, así como las enfermedades tropicales a las cuales no estaban acostumbrados. El 1 de Abril de 1875 se envió una comunicación por parte del Consulado Italiano (y su representante, Don Hipólito Garrou) al Ministerio de Relaciones Exteriores, debido a que un grupo de inmigrantes decepcionados, "un segundo grupo" según el texto, se había dirigido a su consulado y habían sido arrestados por la Policía, al haber abandonado las tierras que se les habían asignado unos, otros exigiendo su repatriación inmediata. En la página 290 de la "Colección de los tratados, convenciones, capitulaciones, armisticios y otros actos diplomáticos...) se cifra en DOSCIENTOS la cantidad de inmigrantes que exigían su repatriación.


Hipólito Garreau, cónsul italiano en Lima

El 21 de Abril del mismo año el Ministro de La Torre contesta que es conocida la importante atención de la colonia italiana en el Perú, sus hábitos de laboriosidad y ahorro así como las coincidencias culturales influyeron en la elección de los mismos para su inmigración. También refiere que la Sociedad de Inmigración Europea estaba obligada a costearles el pasaje y alojamiento con manutención hasta por ocho días, lo cual se prolongó el doble del tiempo, pero aun así un grupo de inmigrantes se resistía a tomar las ocupaciones, a aceptar los trabajos ofrecidos e insistían en regresar a Italia, siendo ésto algo imposible de costear por el Gobierno del Perú dado que no había faltado a su palabra en sus contratas, y que al ser los mismos inmigrantes los que se negaban a cumplir las regulaciones y obligaciones contraídas con la Sociedad debían ser ellos mismos los que se procurasen el pasaje de retorno. Además añade que los que solicitaban ésto eran principalmente gente poco laboriosa y sin ganas de trabajar, a diferencia de los inmigrantes ya establecidos en el país.

Se cita además la Memoria escrita por Aurelio Denegri, presidente de la Sociedad de Inmigración Europea, a quien se le descuenta cualquier tipo de parcialidad debido a ser hijo de italiano y por tanto poco dado a juzgar irresponsablemente a los inmigrantes, a quienes consideraría casi compatriotas:

" que a pesar de las dificultades de la situación, se ha podido proporcionar cómodamente trabajo a los inmigrantes, pero que, seducidos por algunos malos consejeros, desalentados por la naturaleza de un trabajo a que no estaban habituados en su país natal; desanimados por la pérdida de las esperanzas e ilusiones que ligeramente abrigaran, no juzgándose suficientemente remunerados para conseguir en corto tiempo una fortuna objeto de sus ensueños, espantados por las enfermedades que son la consecuencia ordinaria de toda aclimatación; descontentos con la situación presente y desesperando del porvenir, porque la realidad no había correspondido a sus deseos, esos inmigrantes que han rechazado en masa los trabajos que se les ofrecía, se han transportado a esta capital, han exigido continuados socorros y su inmediata repatriación."

Pese al impase referido líneas arriba, la nueva colonia italiana se estableció finalmente en Lima, y en el interior del Perú, especialmente en la zona de Chanchamayo. Sin embargo dicha región de frontera, no estaba exenta de peligros para los colonos, sean italianos, peruanos o coolíes como ya hemos visto. Es por eso que el 29 de Abril de 1897 el H. Pietro Castelli, de la Real Legación de Italia en Lima solicita la protección adecuada de los colonos en el valle del Chanchamayo por parte de las fuerzas del Gobierno, debido a la hostilidad de los indios que poblaban dichas selvas. Lo cual obtuvo la siguiente respuesta por parte del Ministro de Relaciones Exteriores:

"He recibido la atenta nota de V.S. H.  fecha 29 de Abril último , por la que se sirve manifestarme que los súbditos italianos residentes en Chanchamayo y el Perené, tendrían mas seguridades contra los ataques de los salvajes que amenazan sus existencias y propiedades, si se aumentase la guarnición militar establecida en dichos valles. En respuesta, debo expresar a V.S.H. que vivamente interesado el Gobierno en la tranquilidad y progreso de las colonias radicadas en la región mencionada, ha estacionado una fuerza de treinta hombres en San Luis de Shuaro, bajo las órdenes de un comisario, que tiene entre sus encargos, el muy especial de proteger la vida e intereses de los colonos extranjeros. 
Con éste número de soldados, se considera suficientemente resguardadas a las colonias de cualquier invasión que los salvajes pudieran intentar, como lo comprueba el hecho de que la formada por ciudadanos peruanos, que está mas adelante, internada en el camino del "Pichis" , no ha sufrido hasta ahora, contratiempo alguno, y lleva a cabo, en perfecta tranquilidad, los trabajos que ha emprendido...."

Vemos así cómo los esfuerzos del Gobierno se mantuvieron no sólo en llevar a los inmigrantes hacia el Chanchamayo, sino en velar por su seguridad, siempre dentro de lo posible. Por ello la colonia italiana en dicha zona prosperó grandemente, con el cultivo de café, cría de ganado y maderas durante las primeras décadas del siglo XX.

Saludos cordiales
Eduardo Salazar


PS. Especial agradecimiento al señor Renato A. por su valioso aporte para éste blog.

Referencias.
- Colección de los tratados, convenciones capitulaciones, armisticios, y otros actos diplomáticos y políticos celebrados desde la independencia hasta el día, precedida de una introducciín que comprende la época colonial por Ricardo Aranda, Tomo IX 1906, 




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