jueves, 29 de enero de 2009

Postreros intentos de inmigración alemana al Perú


Colonos pozucinos a principios del siglo XX (Estudio fotográfico Arteaga, Oxapampa)

Luego de los intentos que se dieron de inmigración alemana en el Perú a lo largo del siglo XIX, empezando por los alemanes de Rodulfo en 1851 y 1852, pasando por los tiroleses y prusianos traídos por Schutz en 1857 y por Scotland en 1868; hubo un cese de inmigración alemana y los proyectos que se comenzaron a elaborar en la recientemente fundada Sociedad de Inmigración Europea (1873) comenzaron a mostrar predilección por la llegada de inmigrantes de origen italiano.

Sin embargo, iniciativas favorecidas por particulares como el caso de los Pflucker en Lima y Cerro de Pasco, así como Luis Albrecht y Juan Gildemeister en el valle de Chicama se siguieron dando, por supuesto atrayendo un número bastante reducido de alemanes en comparación a los planes de inmigración propiciada por el Estado. Si a esto le sumamos las iniciativas individuales o inmigración espontánea de origen germánico, veremos que el proceso continuó, aunque en mucha menor medida y en cantidades absolutas, podríamos señalar que ínfimas.

Pese a los fracasos previos enumerados, Pedro Gálvez en 1871 publica "Proyecto de inmigración al Perú", uno de los escritos que se tuvieron en cuenta al momento de fundar la Sociedad de Inmigración Europea, y tiene un párrafo dentro de su texto dedicado a la inmigración alemana:

Alemania: En todo tiempo los pueblos germánicos han sido emigrantes y de ellos proceden muchas de las nacionalidades del sur de europa. En las épocas modernas no han perdido sus hábitos y al presente puede decirse que desde las numerosas colonias alemanes que pueblan los Estados Unidos y Canadá hasta las familias aisladas que van a establecerse en las regiones del sur de América por todas partes la familia alemana se ha conservado emigrante. Contribuye a darles este carácter el mismo principio que en el ciudadano británico, a saber la consagración decidida a la vida íntima, lo cual hace de cada hombre un trabajador constante para su propio círculo y que respeta constantemente el círculo de los demás, es por decirlo así un gobierno de familia cuando se siente estrechado por las circunstancias, no vacila en dejar el país por salvar la familia y lleva en esta lo más caro y el recuerdo más grato de su antigua patria... en muchos lugares la autoridad es opuesta a la emigración, porque no quiere privarse del concurso que el emigrante prestará con su persona al servicio militar y al fisco. Estas restricciones prevalecen sobre todo en las regiones centrales de Alemania. Mas en los mismos lugares vecinos de los puertos, que sacan grande ventaja del movimiento que da la emigración al comercio, la industria y sobre todo a la navegación, la emigración no sufre restricciones.

Instruido y trabajador, el alemán es un buen emigrante y respecto a cualesquiera motivos aparentes para tachar sus buenas cualidades, podría contestarse lo mismo que hemos dicho de los ingleses, si la asimilación de estos emigrantes es más lenta, también es más sólida e importa mucho introducir en los pueblos del Perú individuos que llevan la seriedad de la razón y la constancia del trabajo como elementos de orden y progreso.


En su estudio también concluye que en el Perú los intentos inmigratorios habían sido tan nefastos que los países alemanes habían colocado nuestra patria como lugar "no grato" de inmigración, como el caso del Reino de Prusia, Imperio de Austria, Nassau, prohibiendo toda inmigración con destino al Perú. Sin embargo, no es categórico a cambiar esta negativa asumiendo que con políticas inmigratorias planificadas llevadas a cabo con seriedad, la mala imagen del país podría cambiarse.

Este pensamiento de aun persistir con los esfuerzos inmigratorios europeos para "mejorar la postración de la agricultura", "sacar al indio de su indolencia", "mejorar la raza degenerada propia del país", entre otros clichés de la época, vería su final con el siglo XIX, cuando al realizarse los análisis del caso y ver que los fracasos colonizadores no habían dado los resultados esperados, así como la idiosincracia de la clase dominante criolla que no quería colonos o inmigrantes que lleguen para forjar un capital y poseer un terreno propio, sino querían trabajadores asalariados sin posibilidad de escalar social o económicamente; se cayó en la cuenta que las medidas para solucionar los problemas del país es decir: levantar la economía del país y dejar el atraso heredado de la colonia y aumentado por los gobiernos militaristas y civilistas decimonónicos con sus empréstitos y basados en una riqueza ficticia como los recursos naturales agotables caso salitre, guano, cobre, etc; no era trayendo contingentes colonos europeos, sino la INCLUSION de la población local, la educación de la misma, el potenciar el recurso humano existente en el país y si una inmigración foránea contribuye a ello en buena hora, pero no como condición sine qua non, de tal manera que para la primera década del siglo XX el punto de vista de traer inmigrantes "como solución a los problemas del país" había caído en la obsolescencia.


Estatua en honor al trabajador azucarero en Casa Grande - Valle de Chicama

Sumado a la decadencia de las tesis de darwinismo social, se propició una revolución "espiritualista" y re-descubridora del pasado histórico peruano, por intelectuales como José de la Riva Agüero y Alejandro Deustua, por lo que a lo largo de la década de 1910 (ya fuera del alcance de la temática del presente blog) surgen sectores políticos liberales que se convencieron de la necesidad de educar al "elemento indígena" para incluirlos dentro del concepto de "nacionalidad".

Y es de estas dos posturas discrepantes, las a favor del elemento europeo y las a favor de la inclusión de los indígenas, que me permito concluir a título personal se ha generado una controversia que persiste hasta el día de hoy, a todo nivel posible (como mencionó González Prada en "Horas de Lucha", cuando se caldean los ánimos los epítetos de "cholo, indio, negro, sacalaguas, salen a flor de piel como si de dardos se tratase) y que ha fracturado al país de manera que mientras no se solucione el tema, algunos peruanos remarán para un lado mientras otros para el otro ad infinitum; cuando la realidad es esta: todos somos peruanos, sea nuestro bisabuelo alemán o italiano o quechua o aymara.











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(1) PROYECTO DE INMIGRACION AL PERU. Imprenta del Estado Calle de la Rifa, 1871 – PEDRO GALVEZ
(2) M. MARCONE : "El Perú y la inmigración europea en la
segunda mitad del siglo XIX", Histórica, vol. XVI, N" 1, 1992, pp. 63- 68
(3) Pilar García Jordán: Reflexiones sobre el darwinismo social. Inmigración y colonización, mitos de los grupos modernizadores peruanos (1821-1919). Bull Inst Fr Études Andines 1991; 21 (2): 961-975.

3 comentarios:

Miguel de Althaus dijo...

Error; Ud, se ha referido a José de la Riva Agüero y Deustua,es en realidad don José Riva Agüero y Oama.

Miguel de Althaus dijo...

Error; Ud, se ha referido a José de la Riva Agüero y Deustua,es en realidad don José Riva Agüero y Oama.

Eduardo Salazar dijo...

Estimado Miguel:

Le agradezco la corrección. El dato proviene del artículo sobre darwinismo social de Pilar García Jordán, donde textualmente menciona: "...propiciaron una reacción espiritualista y un redescubrimiento del pasado histórico peruano por intelectuales como Alejandro Deustua, Víctor Andrés Belaúnde o José de la Riva Agüero...".

Una vez más le agradezco la corrección, un saludo cordial.

Eduardo Salazar