miércoles, 6 de enero de 2010

El viaje del Padre Gabriel Sala



En la (muy recomendada) Colección de Documentos Oficiales referentes a Loreto - disponibles en www.archive.org -, compilación realizada por Carlos Larrabure y Correa (si, el autor de la Tesis sobre la colonización europea de la Costa), a lo largo de los diversos tomos de la misma se encuentran referencias indispensables para el estudio de la inmigración europea en el país durante el siglo XIX. Lo particular de la Colección es que no son relatos a destajo, u opiniones personales, sino el texto de la colección está basado en documentos oficiales, leyes, resoluciones, informes, todo expedido por las autoridades del Estado e investigadores-exploradores particulares que viajaban a la por aquel entonces (y hasta ahora en algunas zonas) misteriosa y poco estudiada región del departamento de Loreto. Cabe recordar que en el siglo XIX Loreto abarcaba lo que en la actualidad son los departamentos de Ucayali, Amazonas y San Martín.

Como bien lo definen Santos y Barclay en su libro "La Frontera domesticada", el departamento de Loreto, o mejor dicho, la región Amazónica fue desde el primer momento de la independencia un objetivo político del naciente gobierno republicano, contraria a la opinión actual de que dicha región estuvo abandonada y no ofrecía mayores atracciones en los gobiernos decimonónicos. Y es así como en tempranas épocas republicanas, se emiten decretos que favorecen la colonización de dicha región, otorgando cartas de ciudadanía a los extranjeros que se asienten en ella, propiedad de lotes de cultivo, exoneraciones tributarias y de servicio militar; así como promesas de apoyo económico tanto para el viaje como créditos para semillas, implementos de cultura y bonos de alimentación, así como construcción de caminos y ferrocarriles en la región... promesas que si se cumplieron, lo fueron en muy reducida medida y mas tarde que temprano (recuerden la inauguración de la carretera a Pozuzo, más de 100 años después de fundado el pueblo por los colonos austriacos y renanos.



Y en este contexto, la región amazónica, con sus amplias llanuras inexploradas, sus ricos recursos naturales y minerales y caudalosos ríos como el Ucayali, Marañón y el Amazonas, fueron objeto de proyectos de colonización en la búsqueda de la conexión Atlántica, proyectos frustros en su mayoría. Recordemos la triste suerte de los alemanes de Rodulfo en Caballococha, el abandono de los tiroleses en Pozuzo, la colonia italiana del Chanchamayo y la inglesa de la Peruvian.

Sin embargo, dicha región fronteriza, poblada con indígenas amazónicos hostiles (muchas veces no sin razón) a los foráneos (recordemos las cacerías humanas para esclavizar a los nativos amazónicos por los caucheros y el proceso del Putumayo) así como intereses políticos del gobierno central; presentaba un cuadro definido en el libro de Santos y Barclay como economía de frontera, donde la adversidad de las condiciones naturales, la ausencia de una presencia activa del Estado, corrupción y violencia se encontraban en conflicto con los proyectos de colonización y "civilización" de la zona (establecimiento de escuelas, atención médica, etc).

En este ambiente, y luego de la expedición del Prefecto La Torre y H. Göhring en 1873 (de la que hablaremos en otro post), el Padre Gabriel Sala por orden del gobierno central y de sus superiores eclesiásticos, emprende un viaje a la región del Perené, del Pachitea y del Ucayali, en la búsqueda de una ruta que comunique el área del Gran Pajonal (abandonada por el Estado desde la revolución de Santos Atahualpa) con las áreas "civilizadas" del Chanchamayo.

El Padre Sala, junto con el Padre Aguirre, algunos soldados e indígenas de la zona, emprenden el viaje a pie y por canoa desde San Luis de Shuaro hasta los márgenes del Ucayali, sorteando peligros de la región como las crecidas de los ríos, los insectos, el calor, paludismo y ataques eventuales de indígenas hostiles. Una vez llegados a las riberas del Ucayali descansan cerca de un mes allí, preparándose para regresar por la vía del Gran Pajonal, una vía inexplorada prácticamente hasta entonces, reuniendo a algunos lugareños armados con escopetas y rifles Winchester, quienes iban a la región del Pajonal por sal, y emprenden el recorrido, entre 1896 y 1897. Es un relato épico, donde narra las vejaciones cometidas por los caucheros y sus secuaces en contra de la población indígena, esclavizándolos en muchas oportunidades, y aplicando la ley de su propia mano; los parlamentos de sus guías nativos con los indígenas de la región para poder adentrarse en la misma, la geografía del lugar, etc.

A lo largo de la narración el Padre Sala comenta sus encuentros con varios colonos europeos, asentados en la región por labores agrícolas y por la extracción del caucho. Cuenta que estuvieron alojados en casa de Alfredo Belford ("alemán o ruso", probablemente Alemán del Volga), quien era socio de Guillermo Frantzen (marino alemán nacido en el Holstein, con negocios caucheros en la región), comenta que en la región del Mairo y Chuchuras de han establecido varios colonos, el alemán Carlos Ganz y algunos chinos, estableciendo buenas relaciones con los nativos de la zona, con quienes comercian activamente; una colonia de pobladores de Ambo establecidos cerca de Puerto Piérola bastante optimistas y trabajadores; conoce a Carlos Fermín Fitscarrald -el famoso negociante del caucho, peruano natural de Huaraz, hijo de padre norteamericano (nos ocuparemos de él en otro post); los colonos Antonio Arévalo y Paul Carriquiry (peruanos) en sociedad con Enrique Villar (español); la prestancia y modernidad del vapor "Bermúdez", propiedad de Fitscarrald, que hacía el viaje del Ucayali a Iquitos; la prosperidad y hospitalidad del chino Francisco Asequi, cauchero y dueño de un tambo en el Chicotsa a poca distancia del Masisea; los dueños de trapiches de aguardiente en Chesea (Emilio Vásquez) y en Cumaría (Fernando Franchini)el ingeniero argentino Manuel Ballastro, contratado para la construcción de un ferrocarril del Ucayali al Manu por Fitscarrald quien al ver lo elevado de la inversión y el poco provecho que obtendría lo invitó a participar del negocio del caucho y el minero alemán Augusto Hilsen, quien desencantado por las tropelías del negocio del caucho buscaba regresar al Chanchamayo; para finalmente llegar a Yurinaqui y los terrenos de la colonia inglesa de la Peruvian Corporation, alojándose en casa del administrador Mackenzie, siendo recibidos y agasajados por Mr. Jolly, el director del campamento y asistiendo a ejercicios de tiro al blanco con "varios jóvenes ingleses".

Como vemos un relato interesante que grafica la región en aquella época, no exenta de conflictos propiciados por la nula presencia del Estado, la ambición desmedida de algunos caucheros, el trato despectivo hacia los nativos, etc.




PD1. Feliz 2010!
PD2. La Feria Ricardo Palma no estuvo tan animada como en años anteriores, ni la Academia Diplomática ni la embajadas tuvieron stands, de modo que se me hizo cuesta arriba adquirir libros sobre el tema inmigratorio.
PD3. Las fotografías son tomadas de http://granpajonalexpedition.org/

1 comentario:

Miguel de Althaus dijo...

Tengo entendido que el P.Sala defndió con su solitaria presencia en plena Selva durante muchos años, la soberanía del Perú sobre esas regiones que era amenazada por los "bandeirantes" brasileños quienes no respetaaban fronteras,,,Y ¿saben que el P. Sala era ecuatoriano?