jueves, 30 de octubre de 2008

La Colonia Británica en Perú



Durante el siglo XIX y desde los albores de la independencia (y participando activamente en ella) un número importante de británicos se establecieron en América del Sur. Podríamos dividir en dos periodos el asentamiento de británicos en Perú:

El primer periodo (1821-1824) correspondería a las luchas de la independencia en donde se enrolaron en las filas de San Martín y Bolívar numerosos oficiales británicos, como el vice almirante Martín Jorge Guise, natural de Highoasis Court (Gloucestershire), el general William Miller quien participó en la batalla de Tarata en 1823 y en la batalla de Ayacucho en 1824; el capitán Federico Elmore y el general Juan O'Brien (irlandés). En este periodo los británicos que se asentaron en Perú básicamente eran militares veteranos de las luchas de la Independencia, como Martin Guise quien en 1827 contrajo matrimonio con Juana María del Valle y Riestra.

El segundo periodo (1825 en adelante) correspondería a la consolidación de la República y al auge de la economía nacional basada en la explotación del guano primero, y luego de los nitratos del sur hasta el final de la guerra del Pacífico. De acuerdo al Calendario y Guía de Forasteros de 1834, el Cónsul General de S.M.B. era Belford Hinton Wilson, Udny Passmore era el Cónsul en Arequipa y Jorge Sealy vice-cónsul en Lima y puerto del Callao.

En ese lapso de tiempo los británicos asentados en el Perú fueron básicamente ejecutivos o empleados de las casas comerciales inglesas, establecidas en el periodo anterior. Las firmas comerciales más importantes eran la Casa Gibbs (1820); Hull, Grunning y Co. (1820), y la Pacific Steam Navigation Company (1839). La concentración de los británicos en el país se hallaba reducida a localidades de la costa, como Lima, el Callao, la costa norte y Tarapacá. Prueba de ello es el Censo General de la República del Perú de 1876, en donde se encuentran registrados un total de 3379 ingleses, de los cuales 475 se hallaban en Lima, 507 en Lambayeque 431 en Tarapacá y 1104 en el Callao. Para 1871 se tiene registrada la aparición del "Callao and Lima Gazzette", periódico redactado en inglés. Asimismo, se fundan instituciones de esparcimiento y vida social de la colonia inglesa, como en English Rifle Club en 1864 y el Callao Club en 1867, dedicado entre otras actividades, a la práctica de los deportes de cricket y fútbol.

Es importante señalar que la composición de la colonia británica estaba dada prácticamente en su totalidad por empleados de las casas comerciales antes señaladas, los cuales en muchos casos regresaban al Reino Unido luego de laborar por temporadas en Perú. Existían también inmigrantes ingleses espontáneos pero los planes de una inmigración inglesa organizada por el Estado fueron frustros, pese a que la Sociedad de Inmigración Europea fundada en 1872 durante el gobierno de Pardo incluía un comité para inmigrantes del Reino Unido, esto debido a que en el Reino Unido no primaban los factores de expulsión como hambrunas o guerras civiles a diferencia de otros países europeos; así como al factor religioso protestante, diferente a la religión oficial del Perú, la católica, lo que impedía la sepultura de protestantes en el Cementerio Católico (Presbítero Matías Maestro) de Lima. De tal modo que en 1834 se inicia la construcción del Cementerio Británico de Bellavista, en donde se podían enterrar libremente personas de confesión protestante, tanto británicos como alemanes, polacos y norteamericanos, entre otros.

Las firmas comerciales inglesas para fines del siglo XIX (ya sin el negocio de la consignación del guano) eran muy importantes y si bien numéricamente eran menos que las de otras nacionalidades, el rubro de conceptos que abarcaban y los montos que facturaban anualmente eran muy altos. Entre ellas podemos citar a E. Haines y Co., Hague y Castagnini, Mayer y Schroeder, Graham Rowe y Co., Duncan Fox, Milne Campbell, Crosby y Cía entre otras, dedicadas al comercio de abarrotes, ferretería, farmacía, muebles y enseres domésticos.

Entre los personajes notables de la colonia británica que se establecieron en Perú podemos mencionar a:

* Geraldo Garland Myers, nacido en York en 1811 y fallecido en 1898, casado con Enriqueta von Lotten y Sierra en 1848, en Lima. Se desempeñó como contador destacado a Valparaiso en 1828 y luego pasa al Perú estableciéndose en Arequipa para trabajar en la Casa Gibbs, Crawley & Co.; fue nombrado Gerente de dicha casa en 1842. Posteriormente sus descendientes adquieren propiedades agrícolas en el norte del país.

* Francisco Bryce Weddle, nacido en Edimburgo, Escocia, casado en 1854 con Clementina López-Aldana Larriva, tuvo negocios muy prósperos como consignatario del guano y posteriormente se relacionó con los hermanos Grace (irlandeses).

* Enrique Swayne Wallace (Dysart, Escocia, 1800 - Lima, 1877). Empresario y propietario de haciendas azucarera y algodoneras en el valle de Cañete y Nepeña, en 1860 compra la hacienda San Jacinto y crea las bases de modernización de la industria azucarera en la región al comprar maquinaria como complemento de los trapiches de caña tirados por bueyes y conectando sus haciendas con tranvías; se casó con Lucía Virginia Mariátegui y Palacio (1852). Entre sus hijos estuvo Enrique Swayne y Mariátegui, quien fue Presidente de la Sociedad Filarmónica de Lima en 1915.

* Juan Patricio Gallagher O'Connor nació en Escocia en 1801 y falleció en Lima el 29 de septiembre de 1871 (algunos documentos señalan que era irlandés). Se casó con Isabel Gibbs-Robertson en Arequipa, fue médico y trabajó en el Hospital de Bellavista y en la Facultad de Medicina de San Fernando. Tuvo participación en contratos oficiales con la República, el 11 de noviembre de 1850 el Gobierno contrató a Juan Gallagher para que proveyese a la ciudad del Callao de agua para consumo de población y de los buques en la bahía, la cual traería de sus haciendas, contrato que fue anulado en 1862 debido al incumplimiento de la provisión de agua también tuvo una participación en la licitación de la construcción del ferrocarril de Lima-Chorrillos en 1856 (perdió la licitación por presentar su propuesta fuera de fecha). Tuvo como hijo a Juan Patricio Gallagher Robertson y como nieto a Juan Patricio Gallagher Canaval, entre otros, fundadores de la hípica en el Perú.

Un caso particular representa John Hoyle Hoyle, nacido en Lancashire, Inglaterra en 1800 y fallecido en Trujillo, La Libertad en 1865. Luego de fallecer su padre parte a América, llegando a Nueva York en 1824, estableciéndose espontáneamente en la ciudad de Trujillo, La Libertad dedicándose al comercio y a la agricultura. Logra una próspera fortuna y se casa en 1832 con Josefa Moreno y Gutiérrez, siendo sus padrinos de matrimonio el general José Luis de Orbegoso (futuro presidente del Perú) y María Luisa de Olivera. Dentro de sus descendientes se cuenta un arquólogo de renombre que dejaría un legado cultural inmenso al país, Rafael Larco Hoyle, fallecido en 1966, quien investigó las culturas precolombinas Chimú, Mochica, Virú, Chavín, entre otros.

Otro caso particular es el de Guillermo Cox, súbdito británico Encargado de Negocios en el Perú, quien en 1841 solicita la derogatoria de un decreto que prohibía el matrimonio de extranjeros con peruanas sin su previa inscripción en el registro cívico, a fin de casarse con Manuela Doray. Fruto de dicha unión nacería Cecilio Cox, quien durante la Guerra del Pacífico fue alcalde de Trujillo, La Libertad, y salvó la ciudad y el valle de Chicama junto con Luis Albrecht (alemán) y otras personalidades mediante el pago de fuertes sumas de dinero, del saqueo por parte de las tropas chilenas al mando de Patricio Lynch.

Como corolario no puedo dejar de mencionar que en el siglo XX, el 16 de marzo de 1937, se funda la Asociación Cultural Peruano Británica (Británico), instituto de enseñanza del idioma inglés en el Perú. En su local del Malecón Balta funciona el Teatro Británico y la Galería John Harriman, locales de amplia difusión cultural.








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(1) Brenda Harriman. Inmigración Inglesa. En: La Presencia Europea en el Perú. Giovanni Bonfiglio, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2001.
(2) Felipe A. Barreda, "Los Garland", en "Revista del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas", N° 6 (1953).
(3) Perú. Dirección de Estadística. Censo General de la República del Perú. 1876
(4) Museo Larco: http://www.museolarco.org/biografia.shtml
(5) Margarita Guerra: La ocupación de Lima (1881-1883). Aspectos Económicos. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1996.
(6) Gibert Chauny de Porturas-Hoyle: Los Hoyle de Trujillo del Perú. En: "Revista del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas" Nº 18 (1991).
(7) Colección de Leyes, Decretos y Ordenes publicadas en el Perú desde el año de 1821 hasta el 31 de diciembre de 1859. Dr. Juan Oviedo. Editor Felipe Bailly, 1861.
* Fotografía del General William Miller, héroe de la Independencia del Perú y de América.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Tacna y los Inmigrantes Italianos



Creo que no puedo dejar de postear sobre la inmigración italiana al Perú en el siglo XIX sin dejar de mencionar a la numerosa colonia italiana asentada en Tacna.

La ciudad de Tacna era un importante centro de actividad económica y que constituía junto con la ciudad de Arica un importante eje comercial. Los italianos que se asentaron en Tacna eran en su mayoría ligures, procedentes de Génova, Imperia y La Spezia y existen registros de muchos negocios de su propiedad desde mediados del siglo XIX. Una de sus más importantes actividades fue la vitivinícola, estableciendo bodegas de propiedad de las familias Gianelli, Cuneo y Bartesaghi. Asimismo, introducieron su peculiar gastronomía en la forma de ravioles, ñoquis, el caldo menestrone, fideos al pesto y el tradicional panetón genovés, hallándose insertados en la comunidad tacneña de fines del siglo XIX.

En 1867 se agruparon en la Societa di Beneficenza Italiana y en 1889 fundaron la Societa Italiana di Mutuo Socorso. Fueron integrantes de dichas asociaciones Giuseppe Vaccaro (1867); Giuseppe Palmieri (1875); Pietro Bolla (1875) y Giuseppe Gnecco (1875), posteriormente se integraron Giovanni Cavagnaro, Cesare Cuneo, Santo Lombardi, Angelo Bollo, Carlo Bacigalupo, Mosé Banchero, Vincenzo Noziglia, Andrea Laneri, Dante Castagnola, Federico Rubattino, Fortunato Rimassa, Giulio Muzzo, Alessandro Badoino, Luca Descalzi, Giuseppe Giglio, Nicolo Ghersi, Giovanni Raffo, Giacomo Solari, Giovanni Rochetti, Giacomo Canessa, Giuseppe Penna, Carlo Patrosso, Giovanni Delucchi, entre otros, constituyéndose Tacna con el paso de las años en la ciudad sede de la segunda colonia más numerosa del Perú.

Eran tiempos prósperos para la colonia hasta que llegaron los días de la Guerra del Pacífico. Es así que en 1880, tras la toma de la ciudad de Tacna por las fuerzas chilenas, fueron agredidos numerosos italianos como Rafael Rossi, Juan Gabba y Tomás Machiavello, entre otros y saqueadas sus pulperías y negocios; lo que motivó la reclamación airada de la representación consular italiana (establecida en 1870) ante las autoridades chilenas. Cabe mencionar que Juan Gabba fue un constructor de renombre que cambió la fisonomía de la ciudad de Tacna construyendo casonas y ranchos impresionantes.

Ante la agresión de las tropas chilenas con los ciudadanos tacneños en general y con los italianos asentados en ella en particular, la casa del Agente Consular de Italia en Tacna, Giovanni Raffo luego de la Batalla del alto de la alianza (26 de mayo de 1880) se constituyó en un espacio en donde se refugiaron cerca de 500 personas, dicha casa fue intervenida por el Ejército Chileno con el pretexto de buscar soldados peruanos, motivando una nota de protesta conjunta del cuerpo diplomático italiano en el Perú con fecha de 30 de mayo de 1880 y que Giovanni Viviani (Cónsul General de Italia en el Perú) solicite a su país el envío de buques de guerra que pudiesen servir de defensa y refugio a la comunidad italiana en el Perú, enviando el Gobierno Italiano tres naves de guerra menores las cuales decepcionaron a la colonia que estaba esperanzada en el envío de por lo menos un poderoso buque de guerra.

Posterior a la Guerra del Pacífico, la colonia italiana en Tacna mantuvo una participación mercantil y empresarial en dicha ciudad, la cual se afianzó ya entrado el siglo XX, fundando en la década de los 30's el Colegio Italiano Santa Ana y teniendo entre sus personajes destacados el ítalo-peruano Luis Banchero Rossi (nacido en Tacna en 1929 y fallecido en Chaclacayo en 1972) quien incursionó en la exportación y producción de harina y aceite de pescado e impulsó de la industria pesquera. En la actualidad, aun pueden verse numerosos de sus descendientes en la ciudad, manteniendo negocios de comida, de vinos y de comercio.





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(1) Flor de María Valdéz Arroyo. Las relaciones entre el Perú e Italia (1821-2002). Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú 2004.
(2) Luis Banchero Rossi, disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Banchero_Rossi
(3) Freddy Gambetta: Apuntes para un estudio sobre la presencia de los italianos en Tacna-Perú. Disponible en http://www.peruan-ita.org/personaggi/gambetta/astudiosutacna.htm
(4) Freddy Gambetta: Presencia italiana en Tacna. Disponible en http://www.peruan-ita.org/personaggi/gambetta/tacna-a1.htm
* Fotografía de Peter van der Krogt's postcards of Columbus Monuments: Plaza de Armas de Tacna (sin fecha), disponible en http://www.krogtweb.nl/columbus/watermerk/SouthAmerica/tacna_02.jpg

sábado, 25 de octubre de 2008

Calle Capón y el valle de Chanchamayo.





La Calle del Capón y el Barrio Chino

La calle del Capón (capón: dicho de un hombre o de un animal castrado, según la Real Academia Española de la Lengua) era conocida con ésta denominación desde la época colonial (actualmente es el Jirón Ucayali). Y en la época republicana, se ordenó la construcción de un Mercado Central a la altura de su cuadra séptima. Con estos antecedentes, pasamos a contar la historia.

Es en esta calle en donde comenzaron a agruparse los primeros coolíes libres de contrato, como inquilinos de las casas circundantes. En mayo de 1859 (cuando ya había pasado una década de la llegada de los primeros coolíes y también había pasado 5 años desde que se vencieran los primeros contratos que fueron por 5 años, luego se extenderían a 8) existe un reporte del diario "El Comercio" el cual describe una reunión de aproximadamente 300 coolíes quienes celebraban una ceremonia de culto Fok o un negocio, sumado al consumo de opio. Y no era casualidad la concentración de los asiáticos en dicha calle, puesto que la actividad que desarrollaron mayormente al encontrarse libres de contrato fue la actividad comercial y qué mejor para ello que establecerse en las inmediaciones del Mercado Central.

Inicialmente, la colonia china era mal vista y numerosos artículos periodísticos así lo demuestran, se les consideraba en su conjunto como viciosos del opio, aficionados a los juegos de azar, amén de politeístas y de costumbres sexuales discutidas. Sin embargo, poco a poco y con mucho trabajo, la colonia china comenzó a formar comerciantes adinerados, atrayendo la atención del Gobierno Imperial Chino quien a fines de la Guerra del Pacífico (1883) envía un comisionado desde California (ciudad donde la colonia china era muy numerosa) para averiguar las condiciones de vida de los chinos en Lima, dicho comisionado fue bien recibido por las autoridades peruanas y destinó dinero para el mejoramiento de la salud de los chinos residentes en Lima y la construcción de un cementerio para ellos.

Con el tiempo, luego de una demolición parcial de la calle en 1909, la colonia china fue siendo más y mejor reconocida, de tal modo que en la actualidad existen muchas casas comerciales en la calle Capón (la cual junto con sus inmediaciones se conoce como "Barrio Chino") como Tay Loy, y también una afamada cadena comercial con múltipes sucursales como E. Wong. A fines de la decada de 1990, se remodeló el Barrio Chino y se erigió el Arco y el Paseo Empedrado que se visualizan en las fotografías que preceden el artículo, constituyendo un atractivo turístico más de la Ciudad de Lima.



El Valle de Chanchamayo

Desde 1742, época en que las misiones españolas establecidas en el valle de Chanchamayo, en la ceja de selva peruana, fueron expulsadas por la rebelión indígena de Juan Santos Atahualpa; la región no había sido nuevamente asumida bajo control estatal. Y con la llegada de la República, se trazaron planes para modificar esta situación, edificándose el Fuerte de San Ramón en 1847. La región, aislada geográficamente y rodeada de indígenas parcialmente contactados (denominados "chunchos") hostiles a la presencia del Estado, era un escenario difícil, en donde muchos coolíes chinos fugados de las haciendas o ya libres del contrato que los trajo al Perú, establecieron sus domicilios y se dedicaron a labores agrícolas. En 1862, la hacienda de Santiago Gray fue atacada por los indígenas y fueron muertos numerosos coolíes chinos. Para 1868, ya se contaban chinos entre los fundadores del pueblo de San Ramón, como Luis Guerra, Feliciano Yep, Antonio Sánchez entre otros.

Para 1870, dada la agitación persistente en la región, no hubo muchos trabadores peruanos que se animen a trabajar allí, estableciéndose más trabajadores chinos libres quienes formaron sociedad y se dedicaron al trabajo agrícola, obteniendo una relativa independencia y una buena reputación, lo cual no ocurría con los chinos en la Costa o Lima, siendo considerados como personas muy laboriosas, desempeñándose como jornaleros, arrieros, fonderos y guías. Es necesario mencionar en ocubre de 1874 se denunció en las páginas del diario El Comercio que en la Hacienda Naranjal, propiedad de A. Aráoz, se produjeron abusos contra los coolíes chinos que allí trabajaban, constituyendo un caso aislado en la región en donde la situación de los chinos era en su mayoria favorable.

Para 1876 ya se hallaban establecidos en La Merced y se convirtieron en propietarios de lotes, los asiáticos Manuel Pérez, José Benavidez y Luis Guerra, siendo éste último benefactor de la colonia china de Chanchamayo al organizar en 1881 una colecta en pro de compatriotas que habían perdido sus posesiones por un aluvión y donar terrenos para la formación de la Sociedad Wua Yen Con Zie, la cual daba trabajo y gestionaba títulos de propiedad a otros colonos chinos.

Para fines de la década de 1880 se forma el pueblo de San Luis de Shuaro, punto de partida de numerosas expediciones al río Pichis, entre sus fundadores se encuentran también numerosos chinos como Juan Chang y Asequi, quienes negociaron con el caucho. Durante dicha época, los cultivos de los chinos incluían arroz, café y tabaco, contribuyendo de esta forma a la inserción económica de una región hasta ese momento no integrada, siendo común ya la figura del chino propietario y próspero en contraposición del chino coolíe de las haciendas de la Costa. La presencia de los colonos chinos era considerada también como facilitadora de la inserción de los colonos europeos (en su mayoría italianos) traídos por la Sociedad de Inmigración Europea, la Peruvian Corporation y M. Kenzie por dichas fechas.

Dicha prosperidad cambiaría a inicios del siglo XX con la llegada de numerosos colonos procedentes de la sierra y más aun con la Reforma Agraria, cuando los títulos de propiedad de las familias chinas dadas a través de la Sociedad Wua Yen Con Zie fueron revocados. Sin embargo, es notoria la presencia en la actualidad de la colonia china en Chanchamayo, caracterizándose sus integrantes por la laboriosidad en los trabajos que desempeñan.







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(1) Humberto Rodríguez Pastor. La Calle del Capón, el Callejón Otaiza y el Barrio Chino. En: Mundos Interiores, Aldo Panfichi, Universidad del Pacífico.
(2) DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición www.rae.es
(3) Pilar García Jordán y Nuria Salas. La nacionalización de la Amazonía. Uiversitat de Barcelona 1998.
(4) Municipalidad de Chanchamayo http://www.munichanchamayo.gob.pe/res_historica.htm
* Las dos primeras fotografías fueron tomadas de: http://www.barrio-chino.com/, la tercera fotografía corresponde a la Hacienda Naranjal en San Ramón, tomada de la página web de la Municipalidad de San Ramón, disponible en http://www.munisanramon.gob.pe/sanramon-atractivos.htm

domingo, 12 de octubre de 2008

Inmigrantes Polinesios: El caso de los "canacas"



"... ellos diezmaron al indio con los repartimientos y las mitas, ellos importaron al negro para hacerle gemir bajo el látigo de los caporales, ellos devoraron al chino, dándole un puñado de arroz por 10 y hasta 15 horas de trabajo, ellos extrajeron de sus islas al canaca para dejarle morir de nostalgia en los galpones de las haciendas, ellos pretenden introducir hoy al japonés... "
Horas de Lucha, Manuel González Prada


Las líneas que preceden al texto, pertenecientes a uno de los más notables librepensadores peruanos de fines de siglo XIX e inicios del XX, dan una idea general del tema inmigratorio en el país. Visto está que la inmigración organizada de europeos en casi todos los casos fracasó, y en su lugar se atrajo millares de personas en condiciones penosas como el caso de los coolíes y polinesios.

El 18 de febrero de 1862 el comerciante Juan C. Byrne dirige una misiva al gobierno peruano, en donde propone introducir "una clase superior de gente de trabajo". Byrne había estado comisionado entre 1847 y 1850 por el gobierno inglés para la colonización de Natal (Africa), entre 1857 y 1858 por el emperador de Francia para la colonización de Nueva Caledonia en el Pacífico y en 1861 por el rey de Bélgica para colonizar islas del sur del Pacífico. Producto de esta esta experiencia, pretendía haber conocido en las islas del Pacífico Sur un grupo de razas "atléticas y fuertes, de muy buen carácter y fáciles de ser manejadas, de buenas facciones y de 5 pies 9 pulgadas de alto... exentos de los vicios y manías que tanto predominan en los chinos...".

Es analizada su propuesta, concediéndose el permiso a Byrne por 5 años, de introducir trabajadores oriundos de las islas del Sur y Oeste del Pacífico a razón de quinientos individuos el primer año, hasta mi quinientos en los siguientes y hasta el término de la concesión, siendo una cuarta parte mujeres con una contrata de 7 ó 10 años a razón de tres y hasta cinco pesos mensuales, a no traer viejos ni jóvenes menores de 16 años de edad. Asimismo, se estipulaba que J.C Byrne se comprometía a mantener y cuidar con los auxilios del caso, a los trabajadores que traiga hasta el momento de ser contratados en una hacienda. El 1 de abril de 1862 se firma la concesión en los términos señalados, para la introducción de colonos de ambos sexos destinados a los trabajos de la agricultura y al servicio doméstico.

Llegaron a traerse 1 680 polinesios (denominados comúnmente "canacas") quienes eran prácticamente "cazados" en la isla de Rapa Nui (Eastern Island o Isla de Pascua) y se les condujo en las "peores condiciones" a haciendas y chacras del Perú, donde muchos de ellos murieron pronto de enfermedades como la viruela y "pesar y nostalgia". Cabe resaltar que para esas fechas, Rapa Nui no se hallaba estrictamente dentro de la jurisdicción de algún país, ni habían cónsules los cuales verificasen las condiciones de contrata, la cual debía ajustarse a la libre voluntad de los polinesios. Es así que dicha responsabilidad recayó en las autoridades de los puertos adonde llegasen, es decir, en el Prefecto del Callao. Ni bien empezaron a afluir los barcos procedentes de Rapa Nui, las autoridades portuarias advirtieron que los empresarios o sus agentes habían empleado el engaño y fraude e inclusive la violencia para embarcar a los polinesios, abusando de su sencillez.

La situación del comercio de seres humanos llegó a ser tan escandalosa, que los ministros de Hawaii y Francia emitieron sendas notas de protesta, llegándose a prohibir en absoluto este tráfico el 20 de enero de 1863 durante la administración de Diez Canseco.

El estado peruano repatrió a los pocos sobrevivientes en barcos mercantes pagados por el gobierno, rescatando a los polinesios sobrevivientes de sus "propietarios", reuniendo un número de 154, a 50 pesos per capita y terminando así este penoso capítulo de la historia de la inmigración en el Perú.








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(1) Historia de la República del Perú. Jorge Basadre Grohmann. Editorial El Comercio.
(2) Horas de Lucha, Manuel González Prada, 1908.
(3) Memoria que el Ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas presente al Congreso Nacional de 1862. Imprenta de la Epoca, 1862.
(4) Memoria que presenta el Ministro de Estado en el Departamento de Gobierno, Policía y Obras Públicas al Congreso Nacional de 1864. Imprenta del Gobierno, Eusebio Aranda 1864.
* Fotografía perteneciente a la referencia (1)

sábado, 11 de octubre de 2008

Inmigración Irlandesa en el Perú: Grace y O'Higgins


W.R. Grace

Dada la ley de 1849 y al amparo de ésta, se introdujeron desde febrero de 1850 hasta julio de 1853, 3932 colonos, de acuerdo a la memoria presentada por el Ministro José Manuel Tirado, con la siguiente composición: 2516 chinos, 1096 alemanes y 320 irlandeses.

Es necesario mencionar que por esas épocas Irlanda era un país muy pobre, con una alta incidencia de enfermedades infecciosas y un consumo muy alto de papa, calculándose que en la década de 1840, un irlandés adulto consumía entre 5 y 6 kgs de papa al día. Para 1841, una plaga que arrasó los campos irlandeses cultivados de papa generó una hambruna terrible que causó la muerte de cerca de millón de personas y la emigración de otras ocho millones a Estados Unidos. En ese contexto llegan a nuestras costas los 320 irlandeses mencionados, contratados por Juan Gallagher (médico escocés del antiguo hospital de Bellavista) para laborar en sus haciendas La Legua, Villegas y Valverde del Callao.

Esta inmigración llegó en 1851 y no prosperó al no encontrar las condiciones adecuadas para desarrollar sus labores e incluso tuvieron que mendigar por las calles de Lima. La mayoría de los llegados al Perú partió rumbo a Australia, o se embarcaron como marineros en naves mercantes, quedándose en el país algunos como William Russell Grace (nacido el 10 de mayo de 1832 en Ballylinan, Irlanda) quien era hijo de uno de los organizadores del viaje, James Grace.

W. Grace inicia entonces una carrera comercial ascendente, al inicio en 1850 con la firma inglesa dirigida por John Bryce abastecedora de los barcos que llegaban al Perú para llevar guano (cuyo auge empezaba a darse por esos días). Dado el talento desplegado por William Grace, en poco tiempo pasó de ser empleado a socio de la compañía, cambiando la razón social a Bryce, Grace & Co. y trayendo a su hermano Miguel Grace de Irlanda a participar de los negocios. Al retirarse de la vida mercantil John Bryce, W. Grace asumió la totalidad del negocio, llegando a viajar a Nueva York en 1862, dejando a su hermano a cargo del negocio en el Callao y adquiriendo veleros de transporte para la navegación entre N. York, Callao y San Francisco. W. Grace adoptó la nacionalidad estadounidense y llegó a ser alcalde de N. York en dos oportunidades.

En 1859, Eduardo Cullen de nacionalidad inglesa, propone a la delegación peruana en Bogotá la introducción de 25 000 irlandeses, los que vendrían al Perú con el pasaje pagado y la promesa de adquirir tierras baldías por encima de los 4000 m de altura para su cultivo. Dicha propuesta fue aceptada por el gobierno peruano el 27 de agosto de 1859, sin embargo nunca se llevó a término por el fracaso de la expedición anterior. Esto fue el fin de la inmigración (o intento de) irlandesa en nuestras costas en el siglo XIX. En 1919 el gobierno de Leguía logró traer alrededor de 100 irlandeses los cuales también se regresaron a su país al no encontrar oportunidad laboral alguna.


Bernardo O'Higgins Riquelme

Un caso particular fue el de Bernardo O´Higgins Riquelme(nacido en Chillán, Chile el 20 de agosto de 1778), quien en sentido estricto no era irlandés, sino hijo ilegítimo del irlandés Ambrosio Bernard O´Higgins (nacido en Ballenary, Irlanda en 1720), a la sazón gobernador de Chile al servicio de la corona española.

Ambrosio O'Higgins descendía de una familia poseedora de tierras en Irlanda, pero que tuvo que abandonar por sucesivas disputas religiosas debido a su catolicismo, llegando a Cádiz en 1751. A la postre en 1788 fue nombrado gobernador de Chile y entre 1796 y 1801 Virrey del Perú, quien ordenó la construcción del camino de Lima al Callao y lo inaugura el 6 de enero de 1800.

Bernardo O'Higgins nunca fue reconocido por su padre, estudia en un inicio en un colegio de naturales en Chillán aprendiendo a hablar "mapundungún" (el idioma mapuche), luego viaja a Lima, Cádiz y al Colegio de Richmond en Londres, donde completa sus estudios, bajo la tutela del Conde de Maule. En Inglaterra conoce al venezolano Francisco Miranda, con quien se inicia en las ideas emancipadoras e independentistas.

Regresa a Chile en 1802, participa activamente en el Cabildo del 18 de septiembre de 1810 y en la Junta de Gobierno. Participó en la batalla de Linares y el sitio de Chillán, con resultado adverso frente a las tropas realistas en éste último acto. Es herido el 17 de octubre de 1813 en la batalla del valle El Roble, siendo reconocido su heroísmo por José Miguel Carrera, a la sazón patriota prominente de Chile. El 2 de octubre de 1814, O'Higgins escapa del desastre de Rancagua, abriéndose paso con sus hombres a la carga entre las tropas realistas. Marcha a Argentina y a las órdenes de San Martín derrota a los realistas el 12 de febrero de 1817 en Chacabuco y el 2 de febrero de 1818 firma en Talca el acta de Independencia de Chile. Sufre un revés por los realistas el 19 de marzo de 1818 en Cancha Rayada y finalmente el 5 de abril derrota a los realistas en Maipú.

Es nombrado Director Supremo de Chile, renunciando al cargo en 1823 para evitar una guerra civil con sus opositores y se radica en Perú, en donde en mérito a su participación en la Independencia se le entrega la Hacienda de Cuiva y la Hacienda Montalván, ambas ubicadas en Cañete y se dedica a la agricultura. Fallece el 24 de octubre de 1842 en Lima, siendo sus restos repatriados en 1869 a Chile. Sus descendientes vivieron y nacieron en Perú, de tal modo que en la actualidad todos los O'Higgins sudamericanos son peruanos de nacimiento.


NOTA: Revisando un artículo del profesor Teodoro Hampe, he encontrado un anexo con datos parroquiales de europeos residentes en la Lima del siglo XIX, allí se mencionan a los siguientes ciudadanos irlandeses asentados en Lima: Patricio Guillermo Kelly (1827), Tomás Conroy (1827), Juan O'Brien (1836), Santiago Magill (1845), Juan Dartnell (1848), Eduardo Nugent (1863) y Reginald Gubbins (1891).



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(1) Historia de la República del Perú. Jorge Basadre Grohmann. Editorial El Comercio.
(2) Inmigración española, alemana e irlandesa. Abraham Padilla Bendezú. Boletín de Lima, n° 114, pp 19-24.
(3) Wikipedia.com
(4) Milton Guerrero Rodríguez, Viceministro de Agricultura, disponible en http://www.inia.gob.pe/notas/nota0156/papa.pdf
(5) Viaje por el Perú. J.J. Tschudi 1847
(6) Teodoro Hampe Martínez. Apuntes documentales sobre inmigrantes europeos y norteamericanos en Lima (Siglo XIX). Revista de Indias, Madrid 1993. Vol LIII, n° 198.
* Fotografía de W. Grace tomada de Wikipedia.
* Retrato de Bernardo O´Higgins tomada de Wikipedia, hecho por Gil de Castro.
* La Casa O'Higgins se puede visitar libremente, se halla ubicada en el Jirón de la Unión, en Lima Cercado. Contiene mucha información sobre Bernardo O´Higgins y su descendencia.

jueves, 9 de octubre de 2008

Inmigrantes Vascos: Talambo y Arequipa



La inmigración vasca en el Perú viene desde tiempos de la colonia y aún antes, desde la conquista misma. Sin embargo, el tema de esta bitácora es el de la inmigración en el siglo XIX, propiamente en el periodo republicano. Luego de la llegada de la independencia y como ya hemos señalado, se dieron una serie de proyectos para atraer inmigrantes europeos al Perú. Uno de los primeros fue el experimento liderado por Rodulfo, con colonos alemanes. Otro, llevado a cabo por Gallagher y los colonos irlandeses del Callao. Y el motivo de éste post, el llevado a cabo con trabajadores de los países vascongados.

En 1859, durante el segundo gobierno de Castilla, Máximo Navarro propuso al gobierno el traer 10 000 colonos españoles de 16 a 40 años, trabajadores agrícolas, con la obligación de trabajar un periodo de 5 años en las haciendas costeñas, percibiendo el contratista una prima de 30 pesos por colono. Dicha propuesta se aceptó el 22 de noviembre de 1859, sin embargo no se llegó a concretar.

En 1860, el guipuzcoano Ramón Azcárate en sociedad con el hacendado norteño Manuel Salcedo, viaja a España en donde enroló a 50 familias, con un total de 300 individuos aproximadamente, vascos. Debido a las condiciones adversas impuestas por el gobierno español para la seguridad de sus inmigrantes, se tuvo que burlar estas disposiciones, de modo que los inmigrantes partieron del puerto francés de Burdeos y llegaron al Callao el 19 de julio de 1860. De inmediato, fueron trasladados a la hacienda Talambo, de propiedad de Salcedo, en Lambayeque, a 3 km de Chepén, con un contrato laboral de 8 años con un salario mensual de dos pesos de plata para los mayores de 11 años y un peso de plata para los menores, remuneración mayor que la dada a los coolíes.



Una vez alli, los incumplimientos del contrato original por parte de Salcedo crearon las primeras dificultades y se celebró un segundo contrato. El problema que surgió en dicha hacienda luego de ello, no fue una disputa salarial, sino condiciones de "maltrato". Al parecer, existían serios inconvenientes entre los trabajadores vascos y los nacionales, quienes veían a los primeros como "altivos y pretenciosos", amén de con Salcedo. De tal modo que un roce entre Salcedo en persona y uno de los trabajadores vascos (Marcial Miner) devino en una pelea sangrienta el 4 de agosto de 1863, entre los trabajadores nacionales de Talambo auxiliados por un grupo de Chepén, y los vascos, culminando con varios heridos como Juan Ignacio Sorazu, Julián Fano y Rosario Salazar (peruano) y la muerte del español Juan Miguel Ormazábal. Luego de ello, los trabajadores vascos abandonaron el país, entablándose un serio conflicto diplomático entre el Perú y España, lo cual sumado a otros hechos, derivaron en la declaratoria de Guerra y la ocupación de las islas Chincha por parte de España, lo cual terminó con el combate naval del Callao el 2 de mayo de 1866. Y también, con el fin de la inmigración vascongada en nuestras costas durante el siglo XIX.

NOTA: Es necesario señalar que si bien la inmigración vascongada en el siglo XIX en el Perú básicamente se traduce en los hechos de Talambo, existieron durante la colonia núcleos españoles de raíces vascas bien asentadas dentro del territorio nacional, como el caso de las minas de Potosí y el actual departamento de Arequipa, en donde apellidos como Cossío, Belaúnde, Llosa, Goyeneche, Arrambide, Albizuri, Arancibia, Ruiz de Somocurcio, Vergara, Irarrazabal y Andía, Larramendi, Olazábal y Arteaga, Gareca, Larrea, entre otros, se establecieron y han protagonizado gran parte de la vida política del Perú como República.






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* Fotografías tomadas de http://www.xaski.com/talambo/talamboenfotos.htm
(1) Crónica: El incidente de Talambo. Marco Flores Sánchez
(2) La Presencia Europea en el Perú. Giovanni Bonfiglio. Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2001.
(3) Inmigración Vasca a Arequipa. Eusebio Quiroz Paz Soldán. En: La Presencia Europea en el Perú. Giovanni Bonfiglio. Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2001.
(4) Inmigración Española, Alemana e Irlandesa. Abraham Padilla Bendezú. Boletín de Lima 1998; n°114: 19-24.

Asimilación de los coolíes en Perú



Si bien es cierto, el affair de la goleta "Mariluz" significó el fin de la entrada de coolíes, aun quedaban en el Perú los que tenían contrato vigente, y muchos de ellos al terminarse el contrato, fueron obligados a laborar por "yapa" es decir, por descuento de los meses que habían estado enfermos o los bienes que habían consumido (comida, licores, vestimenta) y que debían, en promedio unos ocho meses más.

Y cuando este periodo terminó, se abrió paso a la política del "enganche" es decir, de firmar nuevamente contrato por ocho años, aunque esta vez en mejores condiciones laborales.

Fue así que para fines del siglo XIX la condición de los coolíes básicamente era de "chinos libres" y empezaron a asentarse en las ciudades y encargarse de actividades mercantiles, estableciéndose básicamente en los alrededores de la calle hoy conocida como Capón (la cual contaba con inmigrantes chinos desde 1866) y adquiriendo en base a sus ahorros y trabajo, negocios que anteriormente eran propiedad de otros inmigrantes, los italianos, haciéndose popular la hasta hoy vigente frase "el chino de la esquina".

Acerca de las actividades comerciales de los coolíes, he encontrado registros de asociaciones que se establecieron en 1886 con el nombre de Ton Huy Chong Koc (Sociedad Central de la Colonia China) en Lima, e inclusive la apertura de establecimientos comerciales como la Casa Pow Lung en 1866 y Wing On Chong en 1873, dedicadas a las importaciones y exportaciones hacia EEUU, Europa y China, de productos de medicina natural china, herbolarios, así como exportadores de productos peruanos como lanas y artesanías.

Al parecer, una nota característica de los chinos que les permitió ganarse la confianza de los nacionales en actividades comerciales, fue la venta al crédito, es decir el entregar mercadería y pagarla a posteriori, así como la "yapa" (palabra de origen quechua) mediante la cual aumentaban en parte el contenido de la venta sin aumentar el precio pactado, usos que les permitieron ganar clientela rápidamente. De tal modo que la colonia china originalmente traída como mano de obra semi-esclava, luego de muchas desventuras logró insertarse dentro de la comunidad peruana e incluso, ganar prestigio basado en su honradez y trabajo.

Existen trabajos que sugieren que la inmigración china en el Perú fue "exitosa", desde el punto de la asimilación, favorecida por factores como la carencia de mujeres chinas y los matrimonios mixtos, la conversión al cristianismo de los chinos, la comida china y la prosperidad económica alcanzada por la comunidad china en el siglo XX (Tesis de Zhou Yan).

Y si, es cierto, los inmigrantes chinos se asimilaron a la población peruana, compartiendo y fusionando costumbres sobre todo gastronómicas; de tal modo que en 1921 al cumplirse el centenario de la independencia, la colonia china obsequió la hermosa "Fuente China" ubicada en el Parque de la Exposición, al Perú.
Y actualmente, la embajada china en el Perú registra en su página web 1 200 000 chinos y descendientes en el país.








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(1) Ricardo LaTorre Silva. LA INMIGRACIÓN CHINA EN EL PERÚ (1850-1890) Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol.5 Nº 3 - 1992
(2) La exitosa integración china en el Perú. El Comercio 10 de junio de 2006
(3) Cuando Oriente llego a America. Banco Interamericano De Desarrollo 2005
* Fotografía de la "Fuente China" hecha por Juan Manuel Parra.