martes, 26 de enero de 2010

Herman Göhring y Baltasar La Torre



Dentro de las diferentes expediciones al interior del país realizadas en el siglo XIX, con el fin expreso de ubicar rutas de acceso al Atlántico para el asentamiento de colonias europeas, se encuentra la expedición al cusqueño valle de Paucartambo realizada en 1873. Esta expedición, al mando del Coronel Prefecto Baltasar La Torre y acompañado del Ingeniero de Estado H. Göhring, lamentablemente tuvo un desenlace fatal.

En aquella época, como hemos señalado en anteriores post, la región amazónica ("la montaña") era un territorio enorme e inexplorado, en donde los pocos asentamientos republicanos estaban aislados y tenían la necesidad de contar con guarniciones militares (como el Fuerte de San Ramón, Iquitos y Caballococha), debido a la hostilidad de algunos nativos amazónicos, quienes como es lógico, veían en estas poblaciones una amenaza a su estilo de vida, materializada en las infaustas correrías por parte de los caucheros para esclavizar a los nativos, las enfermedades como la gripe y viruela que les eran contagiadas, la depredación del bosque, entre otros lo que motivaba en no pocas ocasiones encuentros hostiles.



En esa situación llega el año de 1873, el Ing. Göhring es destinado a emprender la exploración del valle del Paucartambo hasta las orillas del río Madre de Dios a fin de encontrar un punto navegable que los llevase al Ucayali y luego a Iquitos, misión anteriormente realizada de manera parcial por Nystrom en 1868. El grupo explorador contaba con la presencia de cincuenta soldados, veinte zapadores, el prefecto y el ingeniero. Siguieron la ruta del valle Paucartambo hasta llegar a las haciendas de San Nazario y Cosñipata, de ahí emprendieron el viaje hacia las rutas del Madre de Dios, en las tierras de los nativos de las etnias sirineiri, machiguengas y huachipairis. Pronto en el viaje se toparon con un indígena a quien llamaron Francisco, quien vivía con sus hijos y algunas mujeres y les dió hospedaje y comida, así como instrucciones de cómo seguir el viaje hasta el Madre de Dios.

En el informe de Göhring se consigna las enormes dificultades que tuvieron los expedicionarios debido a la escasez de alimentos, la ausencia de trochas y la falta de una balsa para explorar el río, motivo por el cual tuvieron que confeccionar una con palos y troncos, denominándola MARIA (la cual naufragó luego de botada, por los rápidos del río y la dificultad para manejarla), y una buena parte de los individuos de tropa tuvieron que regresar a las haciendas de Cosñipata quedando reducido el personal expedicionario al Coronel La Torre, el Capitán Camilo Cayo, el Cabo Rodríguez, el Dr. Baldomero Cano, el amanuense Marcos Palomino, el Ingeniero Göhring, el ayudante Francisco Porcell, el Capitán José Chávez y el Alférez Vicente Coloma, junto a diez soldados y el cocinero.



Llegados al Madre de Dios entablaron contacto con los sirineiris, intercambiando espejos, rosarios y cuchillos por provisiones. Al verlos el Coronel La Torre escribe sobre ellos:

"Al ver retirarse a toda esta infeliz gente, completamente desnudos los hombres, mal envueltas las mujeres, y las criaturas como animales, no he dejado de sufrir impresiones que contristan mi espíritu y que me sugieren las más dolorosas reflexiones.
Recordaba las ingentes, fabulosas sumas arrojadas en la hoguera de la discordia civil, para levantar una personalidad que muchas veces no ha sido sino el instrumento de los traficantes políticos.
Recordaba que mandatarios desleales, por atesorar una fortuna para si y para un círculo de vampiros, a pretexto de grandes empresas, de grandes obras han vaciado a torrentes en la bolsa extranjera todo el oro de la Nación.
Recordaba, en fin, que para oprobio de la civilización peruana, el mapa de la América del Sur designa con la palabra desconocido, lo que el Perú entraña de más rico, y a donde una parte de sus habitantes no ha alcanzado siquiera las migajas del festín en que durante muchos años han vivido los hombres, a quienes en mala hora se confiara los destinos de la patria..."


Es en uno de estos contactos en donde el Coronel La Torre, debido a la ausencia de balsas, decide tomar una de los nativos, y debido a la escasez de comida, invadir sus chacras y consumir sus cultivos de yucas y plátanos; lo cual motivó la franca hostilidad de los nativos, declarándoles su jefe la "guerra" y conminándolos a abandonar el territorio. Sin embargo, el Prefecto La Torre, confiando poder calmar a los nativos, trata de acercarse nuevamente a ellos pero es recibido a flechazos, siendo muerto junto con el Dr. Cano y apresado el Alférez Coloma. Luego de ello, los expedicionarios deciden retirarse, debido a su reducido número y la dificultad del terreno que atravesaban. Y es así como termina el informe de H. Göhring sobre esta trágica expedición.





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1. Informe al Supremo Gobierno del Perú sobre la Expedición a los Valles del Paucartambo en 1873, al mando del Coronel Baltasar La Torre. Lima, Imprenta del Estado, 1877.

NOTA: Göhring fue uno de los pioneros en explorar el área del Cusco en donde se encuentra la actual ciudadela de Machu Picchu. Incluso, 40 años antes que Bingham, dibujó varios mapas señalando su ubicación.

domingo, 17 de enero de 2010

Juan Guillermo Nystrom y Paucartambo



A lo largo del siglo XIX el Estado Peruano contrató a numerosos ingenieros extranjeros, con el nombre de Ingenieros de Estado, quienes gracias a sus conocimientos implementaron muchas mejoras en la infraestructura nacional. Ejemplo de ello son las labores de los ingenieros polacos (residentes en Francia) como Ernesto Malinowski, Eduardo de Habich, Ladislao Folkierski entre otros. Pero a fines de la década de 1860 se contrató al estadounidense (de ascendencia sueca) John William Nystrom, quien tenía experiencia en la construcción de ferrocarriles, máquinas a vapor y explotación minera en Rusia y EEUU, para realizar expediciones al interior del Perú en busca de cabeceras de río navegables para conectar el país con el Atlántico, construir vías ferroviarias y la formación de colonias en sus orillas.



Es así que Nystrom llega a Lima desde Filadelfia pasando por San Francisco el 1 de setiembre de 1867 y va por la ruta de Arica y Tacna hasta La Paz (Bolivia), para regresarse de allí por Puno y Cusco. Es en este departamento donde se le había encomendado la misión de exploración del territorio en busca de una salida al Atlántico y la posible explotación de minerales. En su "Informe sobre una espedición al interior del país" de 1868 nos narra como convocó a una reunión en enero de 1868 con los notables de Cusco, para fundar una compañía de explotación de minerales y para el trazado de líneas férreas que comunicasen Lima con el Cusco y de ahí por medio de ferrys llegar hasta la cabecera navegable del Río Urubamba y de allí al Ucayali, de donde podrían partir barcos a vapor hasta Iquitos y de ahí al Atlántico vía el Amazonas. Como vemos, un plan ambicioso que nunca llegó a realizarse.

Dentro de su relato comenta los planes de EEUU de construir el Canal de Panamá, la importancia de la explotación del hierro y la necesidad de establecer industrias en el país para poder construir maquinaria propia y no depender del extranjero, la importancia extrema de colonizar la selva peruana por medio de europeos, a fin de que desarrollen la región (con indispensables vías de comunicación) y formen una capa protectora contra el Brasil u otros países limítrofes en caso de conflicto; la riqueza natural en oro, plata, carbón, maderas y especias de la abandonada selva peruana, etc.



También realiza un viaje de exploración hacia la cabecera del Río Madre de Dios, por la ruta del valle de Paucartambo, esto es, por la hacienda de San Nazario y de Cosñipata hacia los ríos Tono y Piñipiñi. Comenta que en el trayecto, siendo la hacienda Cosñipata el límite del Perú "civilizado" y más adelante "tierra de chunchos", los soldados destacados en la expedición se encontraban muy asustados ante la perspectiva de ir a dichas regiones, el encuentro con algunos indígenas amazónicos con quienes intercambiaron alimento por cuchillos y rosarios, y la imposibilidad de continuar la expedición hasta el Río Madre de Dios por la negativa del capitán de los soldados a acompañarlo más allá.

Sobre el establecimiento de colonias menciona lo siguiente:

"Los emigrantes que deseen establecerse en el Valle de Paucartambo, o en cualquiera otra parte de los Chunchos, deben edificar una aldea o ciudad, estar tan unidos como sea posible, y no perder oportunidad de convencer a los indios, que lo mejor es estar en buenos términos con la gente civilizada, lo cual creo que puede hacerse".


Y en su plan menciona:

"4° El Gobierno me mandará a Europa con la comisión siguiente: Comprar maquinarias necesarias para manufacturar fierro y madre, y enganchar obreros... crear una torrente de inmigración de Europa al interior del Perú... invitar a diferentes clases de manufactureros a que vengan a establecerse en el interior del Perú...

5° El Gobierno ordenará que a mi llegada a Nauta de regreso de Europa se pongan a mi disposición los vapores del Amazonas para el transporte de carga y pasajeros a Mainique. En caso que el Gobierno se halle dispuesto a obrar con prontitud y a aprobar mis proposiciones, yo podría marchar a Europa inmediatamente y regresar a Mainique por el Amazonas con la próxima estación seca, trayendo los útiles necesarios y gran número de obreros y gente trabajadora e industriosa para trazar el sendero de la solución de nuestro problema. No es mi intención enganchar a todos bajo paga del Gobierno, sino tratarlos como inmigrantes y quizás habría que costear el pasaje de algunos de ellos de Europa al lugar de su destino en el Perú."


Como vemos, los planes de desarrollo del país en el siglo XIX estuvieron íntimamente ligados a una inmigración europea que nunca llegó.




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Fotografías del Valle de Paucartambo tomadas de http://www.munipaucartambopasco.gob.pe/paisajes.html, y del mapa tomada de la web del Ministerio de RREE.

miércoles, 6 de enero de 2010

El viaje del Padre Gabriel Sala



En la (muy recomendada) Colección de Documentos Oficiales referentes a Loreto - disponibles en www.archive.org -, compilación realizada por Carlos Larrabure y Correa (si, el autor de la Tesis sobre la colonización europea de la Costa), a lo largo de los diversos tomos de la misma se encuentran referencias indispensables para el estudio de la inmigración europea en el país durante el siglo XIX. Lo particular de la Colección es que no son relatos a destajo, u opiniones personales, sino el texto de la colección está basado en documentos oficiales, leyes, resoluciones, informes, todo expedido por las autoridades del Estado e investigadores-exploradores particulares que viajaban a la por aquel entonces (y hasta ahora en algunas zonas) misteriosa y poco estudiada región del departamento de Loreto. Cabe recordar que en el siglo XIX Loreto abarcaba lo que en la actualidad son los departamentos de Ucayali, Amazonas y San Martín.

Como bien lo definen Santos y Barclay en su libro "La Frontera domesticada", el departamento de Loreto, o mejor dicho, la región Amazónica fue desde el primer momento de la independencia un objetivo político del naciente gobierno republicano, contraria a la opinión actual de que dicha región estuvo abandonada y no ofrecía mayores atracciones en los gobiernos decimonónicos. Y es así como en tempranas épocas republicanas, se emiten decretos que favorecen la colonización de dicha región, otorgando cartas de ciudadanía a los extranjeros que se asienten en ella, propiedad de lotes de cultivo, exoneraciones tributarias y de servicio militar; así como promesas de apoyo económico tanto para el viaje como créditos para semillas, implementos de cultura y bonos de alimentación, así como construcción de caminos y ferrocarriles en la región... promesas que si se cumplieron, lo fueron en muy reducida medida y mas tarde que temprano (recuerden la inauguración de la carretera a Pozuzo, más de 100 años después de fundado el pueblo por los colonos austriacos y renanos.



Y en este contexto, la región amazónica, con sus amplias llanuras inexploradas, sus ricos recursos naturales y minerales y caudalosos ríos como el Ucayali, Marañón y el Amazonas, fueron objeto de proyectos de colonización en la búsqueda de la conexión Atlántica, proyectos frustros en su mayoría. Recordemos la triste suerte de los alemanes de Rodulfo en Caballococha, el abandono de los tiroleses en Pozuzo, la colonia italiana del Chanchamayo y la inglesa de la Peruvian.

Sin embargo, dicha región fronteriza, poblada con indígenas amazónicos hostiles (muchas veces no sin razón) a los foráneos (recordemos las cacerías humanas para esclavizar a los nativos amazónicos por los caucheros y el proceso del Putumayo) así como intereses políticos del gobierno central; presentaba un cuadro definido en el libro de Santos y Barclay como economía de frontera, donde la adversidad de las condiciones naturales, la ausencia de una presencia activa del Estado, corrupción y violencia se encontraban en conflicto con los proyectos de colonización y "civilización" de la zona (establecimiento de escuelas, atención médica, etc).

En este ambiente, y luego de la expedición del Prefecto La Torre y H. Göhring en 1873 (de la que hablaremos en otro post), el Padre Gabriel Sala por orden del gobierno central y de sus superiores eclesiásticos, emprende un viaje a la región del Perené, del Pachitea y del Ucayali, en la búsqueda de una ruta que comunique el área del Gran Pajonal (abandonada por el Estado desde la revolución de Santos Atahualpa) con las áreas "civilizadas" del Chanchamayo.

El Padre Sala, junto con el Padre Aguirre, algunos soldados e indígenas de la zona, emprenden el viaje a pie y por canoa desde San Luis de Shuaro hasta los márgenes del Ucayali, sorteando peligros de la región como las crecidas de los ríos, los insectos, el calor, paludismo y ataques eventuales de indígenas hostiles. Una vez llegados a las riberas del Ucayali descansan cerca de un mes allí, preparándose para regresar por la vía del Gran Pajonal, una vía inexplorada prácticamente hasta entonces, reuniendo a algunos lugareños armados con escopetas y rifles Winchester, quienes iban a la región del Pajonal por sal, y emprenden el recorrido, entre 1896 y 1897. Es un relato épico, donde narra las vejaciones cometidas por los caucheros y sus secuaces en contra de la población indígena, esclavizándolos en muchas oportunidades, y aplicando la ley de su propia mano; los parlamentos de sus guías nativos con los indígenas de la región para poder adentrarse en la misma, la geografía del lugar, etc.

A lo largo de la narración el Padre Sala comenta sus encuentros con varios colonos europeos, asentados en la región por labores agrícolas y por la extracción del caucho. Cuenta que estuvieron alojados en casa de Alfredo Belford ("alemán o ruso", probablemente Alemán del Volga), quien era socio de Guillermo Frantzen (marino alemán nacido en el Holstein, con negocios caucheros en la región), comenta que en la región del Mairo y Chuchuras de han establecido varios colonos, el alemán Carlos Ganz y algunos chinos, estableciendo buenas relaciones con los nativos de la zona, con quienes comercian activamente; una colonia de pobladores de Ambo establecidos cerca de Puerto Piérola bastante optimistas y trabajadores; conoce a Carlos Fermín Fitscarrald -el famoso negociante del caucho, peruano natural de Huaraz, hijo de padre norteamericano (nos ocuparemos de él en otro post); los colonos Antonio Arévalo y Paul Carriquiry (peruanos) en sociedad con Enrique Villar (español); la prestancia y modernidad del vapor "Bermúdez", propiedad de Fitscarrald, que hacía el viaje del Ucayali a Iquitos; la prosperidad y hospitalidad del chino Francisco Asequi, cauchero y dueño de un tambo en el Chicotsa a poca distancia del Masisea; los dueños de trapiches de aguardiente en Chesea (Emilio Vásquez) y en Cumaría (Fernando Franchini)el ingeniero argentino Manuel Ballastro, contratado para la construcción de un ferrocarril del Ucayali al Manu por Fitscarrald quien al ver lo elevado de la inversión y el poco provecho que obtendría lo invitó a participar del negocio del caucho y el minero alemán Augusto Hilsen, quien desencantado por las tropelías del negocio del caucho buscaba regresar al Chanchamayo; para finalmente llegar a Yurinaqui y los terrenos de la colonia inglesa de la Peruvian Corporation, alojándose en casa del administrador Mackenzie, siendo recibidos y agasajados por Mr. Jolly, el director del campamento y asistiendo a ejercicios de tiro al blanco con "varios jóvenes ingleses".

Como vemos un relato interesante que grafica la región en aquella época, no exenta de conflictos propiciados por la nula presencia del Estado, la ambición desmedida de algunos caucheros, el trato despectivo hacia los nativos, etc.




PD1. Feliz 2010!
PD2. La Feria Ricardo Palma no estuvo tan animada como en años anteriores, ni la Academia Diplomática ni la embajadas tuvieron stands, de modo que se me hizo cuesta arriba adquirir libros sobre el tema inmigratorio.
PD3. Las fotografías son tomadas de http://granpajonalexpedition.org/